En esta primera fase participarán 90 voluntarios, muchos de ellos médicos, de entre los varios miles que se presentaron al llamamiento para participar en estos ensayos.
«Necesitamos 24 semanas para completar la primera fase. Reducir el tiempo de experimentación no es útil… Es un protocolo complejo y escrupuloso para garantizar la plena seguridad», ha puntualizado por su parte Giuseppe Ippolito, director científico del mismo hospital.
La vacuna, creada, producida y patentada por la empresa biotecnológica italiana ReiThera, con sede en Castel Romano, ya ha superado las pruebas preclínicas realizadas tanto in vitro como en animales.
La vacuna italiana es fruto de un acuerdo firmado entre el presidente de la región de Lacio, Nicola Zingaretti, el ministro de Salud, Roberto Speranza, el ministro de Universidad e Investigación Científica, Gaetano Manfredi, el Consejo Nacional de Investigación y el Instituto Spallanzani, y se le han asignado 8 millones de euros, de los cuales 5 millones de la región y 3 millones del Ministerio de Universidad e Investigación Científica.
Según publica el diario ‘La Repubblica’, el primer voluntario, cuya identidad no se ha revelado, es una mujer de Roma de 50 años. «Creo en la ciencia italiana. Espero que este gesto mío sea útil, y espero que la gente sea más responsable», ha expresado la mujer, según este diario.