Por eso, además, la estrategia de la coalición es todavía más cuestionable: dado que su única oportunidad de éxito estriba en la capacidad que tenga de convertir a Uruguay en un páramo de las ideas bajo una atmósfera irrespirable de odio y suspicacias, donde se sustituya el debate por el insulto y la propuesta por las denuncia.
¿Qué deberíamos estar debatiendo ahora? A falta de iniciativas gubernamentales, la discusión política más importante es el contenido de los 135 artículos impugnados de la Ley de Urgente Consideración. Esa es la polémica que la sociedad reclama y necesita, toda vez que el propio gobierno, que antes afirmaba suelto de cuerpo que era una ley buena, popular y demandada, ahora reconoce que la mayoría de la gente no sabe ni de qué tratan la mayoría de sus artículos.
Sin embargo, el gobierno esquiva ese debate y se prodiga en imprecaciones y señalamientos a los promotores del referéndum, a los que acusa todos los días de mentir sin ofrecer ninguna prueba que no sea, de hecho, una mentira tras otra, como la cantidad de veces que han dicho que se busca derogar el registro de violadores, cuando ese artículo no está entre los impugnados.
En las últimas horas, trascendió en palabras del senador Guido Manini cuál es la campaña que tiene pensada el gobierno luego de que la Corte Electoral confirme que las firmas se han alcanzado. Y lo que están pensando es tremendo. Manini la llama una estrategia emotiva, pero lejos de ser una estrategia que apele a la afectividad, a las emociones positivas de los seres humanos, es una estrategia que apela a las emociones primarias más violentas: es una estrategia del terror. Cuando se aproxime la fecha quieren inundar el país de spots publicitarios que le digan a la gente “usted vote Sí y después no se queje”. ¿No se queje de qué? No se queje de que le maten a un hijo , a un ser querido, a un vecino. Eso es lo que habría que decir según Manini en lo que califica de campaña que no sólo “toque la razón”, sino también “el corazón”, “lo emotivo”.
Es notable cómo parece que no se dan cuenta que eso no es tocar el corazón, eso es extorsionar. Es un vote lo que dice el gobierno, porque sino le van a matar un pariente y va a sufrir las peores atrocidades a manos de matones que dejarán tierra arrasada.
En suma, la coalición está convencida de que para mantener en pie su programa de gobierno debe instalar la idea de que la izquierda es un conglomerado de delincuentes y que la gente en el referéndum tiene que dirimir su voto entre seguir con vida y la muerte violenta. Como vemos, no ofrecen un conjunto de argumentos racionales, ni una propuesta más o menos empática, sólo un continuado interminable de vilipendios sobre sus opositores y un montón de apelaciones a la irracionalidad y al miedo.