WandaGate
La historia de Wanda Nara, Mauro Icardi y la «China» Suárez se viralizó hace semanas y no para de generar novedades. Los protagonistas se llenan los bolsillos, lanzan marcas y suman seguidores porque, muy a nuestro pesar, nos alimentamos del chisme. Y no es extraño, la vida de la gente famosa funciona en nuestras mentes como una buena ficción. ¿Quién nos puede culpar por tener sed de historias emocionantes?
El WandaGate, como le pusieron en Argentina a este conflicto, inició con un posteo en Instagram que hizo Wanda Nara y el anuncio de su separación del futbolista. De ahí en más la gente se puso en modo FBI y detectó que la tercera en discordia era Eugenia «China» Suárez. Y claro, ella ya tiene historial de peleas mediáticas por involucrarse con personas casadas, así que: alimento para las fieras.
Cuestión que Wanda perdonó a Icardi, pero no a la China, que era su amiga. Desde entonces el futbolista sube sin parar fotos con su esposa, con textos bañados en azúcar, dignos del nuevo tema de Alejandro Sanz «Mares de miel».