La versión oficial mencionaba que en el local se había denunciado la presencia de armas. El informe que el propio ministro de Defensa, Armando Malet, dio ante el Parlamento decía textualmente: «No se encontraron armas en el local comunista». La farsa sangrienta fue puesta en evidencia por la intervención de los diputados comunistas Rodney Arismendi y Jaime Pérez. Precisamente uno de los cargos por los que la Justicia Militar procesó a Jaime Pérez durante la dictadura, «ataque a la fuerza moral de las Fuerzas Armadas», tiene su origen en esas denuncias.
Dos días después, en medio de un paro general y del repudio de la sociedad, una enorme multitud acompañó hasta el cementerio a los féretros de Luis Mendiola, Raúl Gancio, Elman Fernández, Justo Sena, Ricardo González, José Abreu y Ruben López.
Héctor Cervelli, falleció 11 días después y fue enterrado el 29 de abril, sin que se extendiera certificado de defunción. Cervelli y luego José Machado, fueron quienes salieron primero del local y quizás por eso, los únicos que alcanzaron a ser recogidos heridos para conducirlos al Hospital Militar. Machado salvó su vida, pero quedó con la constante amenaza de un proyectil alojado en la base de su cerebro.
Este viernes el Partido Comunista recordará a sus mártires, pero como el país está en emergencia sanitaria por la pandemia del Covid-19 lo hará mediante un acto virtual. A las 21 horas a través de las redes del partido en Facebook, Twitter e Instagram, se difundirá un mensaje del senador Óscar Andrade. Posteriormente harán uso de la palabra Florencia de Polsi de la UJC y Grisel Garré del seccional 20.