LA COALICION INVERTEBRADA MODIFICARA SU RELATO DE ENCANTADORA DE SERPIENTES Y TENDRA QUE DECIDIRSE POR UNA DE LAS TRES OPCIONES PLANTEADAS
¿Qué hará por su parte el nuevo oficialismo, sabedor del pronóstico pesimista que le espera en el 2024?
Obviamente intentará romper el hechizo del descenso histórico de votos que todo gobierno sufre tras el quinquenio de conducción, esta vez, también con mayoría parlamentaria absoluta.
La coalición no tiene relato definido. No sabe lo que quiere. Carece de un programa único, de una dirección centralizada y enfrenta la ambición del Partido Colorado y del Partido Militar que buscarán crecer en el 2024 a expensas del Partido Nacional. A menos que tengan el coraje de asumir la realidad y acepten que ha nacido el Partido Conservador para enfrentar al Partido Progresista y que hay solo dos Partidos en el Uruguay. Para ello las 5 formaciones políticas, unidas solamente para desalojar a la izquierda del poder, tendrán que tener el valor de disolverse y constituirse en lo que realmente son, una sola placenta ideológica, representando al capitalismo neo liberal frente al neo desarrollismo social demócrata de izquierda que asume el Frente Amplio del Uruguay.
Difícil para sagitario como pontificó en su momento la gran Tita Merello en el balneario La Floresta. El narcisismo de los partidos políticos es a veces más fuerte que el narcisismo de las personas. Quizás falten varios quinquenios más para que ello ocurra. Sin embargo es el único destino que tienen en su horizonte. Idea contra idea, partido progresista contra partido conservador. El partido del cambio social de la equidad contra el partido del statu quo de la desigualdad. Es la realidad actual. Cinco partidos contra uno solo y casi pierden la elección. No es la fórmula inteligente para ellos.
La segunda y difícil tarea que tiene la coalición invertebrada es la de elegir el relato que deberá construir para poder gobernar estos 5 años. Relato diferente al de encantadores de serpientes que debieron asumir para desalojar al FA del poder. Tienen tres opciones. El darwinista relato neo liberal, el relato militarista de línea dura y vertical y el amortiguador relato neo keynesiano. Los dos primeros son los que predominan abrumadoramente por el peso de los votos, en hombros de Lacalle, Talvi, Sanguinetti, Manini y Novick. El tercer relato carece de votos y está apoyado sobre las espaldas de Mieres, que perdió el 75% de sus legisladores en la peor votación de su historia al aliarse sin rubor con la derecha del espectro político, jibarizando sus principios e intoxicando su pasado social demócrata.
Lo que más le conviene a la coalición conservadora es transitar el camino neo keynesiano, carente de vocación para ejercerlo, cuyo ejercicio limitaría los estragos del neo liberalismo y atenuaría la línea severa del verticalismo militar cuyos votos son indispensables en la coalición invertebrada.
Pero el neo keynesianismo no parece posible en la coyuntura actual. El ajuste de 900 millones de dólares que proponen es un escollo difícil de superar para intentarlo. El aumento de las tarifas públicas que reclaman desesperados tampoco ayuda en esa dirección. La lógica de esta coalición no es gravar las grandes fortunas, no es apelar a impuestos a la opulencia, ni establecer el impuesto a las grandes herencias que propuso el Frente Amplio, ni derramar el aguinaldo a los jubilados carenciados que adelantó el candidato frentista, ni tocar la Caja Militar so pena de romper la coalición. Keynes no figura en la lógica del Partido Conservador. Lord Keynes, junto con José Batlle y Ordoñez y Wilson Ferreira Aldunate, son figuras más cerca del Frente Amplio que de la coalición neo liberal.
“EL PARTIDO DEL ORDEN TIENE LA FANTASIA DE PRESIDIR EL DESORDEN; ES SU CAPRICHO, ASI LE IRA…”
El gobierno de Luis Lacalle tiene sin embargo un as en su manga, que puede conducirlo a un fracaso estrepitoso o puede atenuar el desgaste del ejercicio del poder cuando enfrente los comicios del 2024. La encrucijada se llama seguridad pública. Si resuelve este problema que fue decisivo en esta elección, tendrá alguna chance dentro de 5 años. Pero, cuidado, que no caiga sobre sus espaldas la profecía del gran Víctor Hugo cuando presidía en 1851 el parlamento de Francia, advertencia hecha realidad dirigida a Napoleón III: “El Partido del orden tiene la fantasía de presidir el desorden. Es su capricho y así le irá…”.
En ese campo tiene una ventaja y una desventaja. Esta última es que no dispone de la voluntad de destinar los inmensos recursos que utilizó el Frente Amplio para defender a la población, dignificar y formar a la policía, desarrollar líneas de inteligencia, tecnificar la lucha contra el delito. Son otros los destinos clasistas y utilitarios de su presupuesto. La ventaja que tienen es que no están atados por los principios ideológicos que llevaron al Frente Amplio a no violar los derechos humanos en esa lucha, a respetar la legalidad, a privilegiar la acción contra las causas del delito por sobre sus síntomas y consecuencias, a no aplicar una línea dura sin límites. La coalición no tiene esas limitaciones y el Partido Militar bien puede encargarse de esa polémica tarea, reclamada por la mitad de la población.
En este tema, la coalición se juega gran parte de su gestión. Y lleva una ventaja sustantiva: no le importa el qué dirán, ni lo políticamente correcto, le importa eliminar de cuajo la delincuencia en andas del gatillo fácil, aunque ignora que la línea extrema ha fracasado en muchos países y que sin recursos ni inteligencia el delito vuelve a reproducirse.
Finalmente en la coalición conservadora se impondrá la línea neo liberal, aunque saben que no hay nada más antiliberal que el mal llamado neo liberalismo. Y se impondrá por la fuerza de sus votos, porque optaron por esas muletas durante los 4 gobiernos que ejercieron después de la dictadura y finalmente porque está en sus propios genes y en el motivo de su existencia y los 23.580 votos de Mieres no los harán cambiar de rumbo, a lo sumo ayudará a disimularlo, a maquillarlo. Y ese maquillaje de nada les servirá porque desconocen la pedagogía del desarrollo con distribución. No saben distribuir hacia abajo. No es que no pueden, no quieren. Exhibieron en esos 20 años de gobierno su absoluta incapacidad para distribuir la riqueza con equidad. Intentaron durante los 4 gobiernos que precedieron a la victoria de la izquierda, llevar a cabo la estafa ideológica de la privatización del Estado, erigiéndola en la panacea de la salvación nacional, en la más ingente operación de demolición estatal que conociera el país, derrotada por un pueblo que les cerró el paso. El “no pasarán” esa vez se hizo realidad.
Abogaron por la eficiencia divorciándola de la solidaridad. Eficiencia y solidaridad para ellos fue siempre una pareja de contrarios.
SI NO FUERON AGRICULTORES DE LA IGUALDAD NO PUEDEN SER RECOLECTORES DE LA EQUIDAD
Están condenados a reproducir sus errores porque en esos 20 años y en los que siguieron no han hecho ninguna agricultura en materia de equidad. Y si no fueron agricultores de la igualdad no pueden ser recolectores de la equidad. Y eso, tarde o temprano la historia lo cobra.
Volveremos, volveremos, corea la izquierda frentista, la otra mitad del país.
Pero para volver, hay 2 caminos: sentarse a esperar el paso del tiempo y el desgaste del oficialismo, y no hacer nada porque la vuelta de la izquierda la va a construir el propio adversario histórico o desenterrar el “triunfa quién lucha, no quien gime”, identificar la contradicción principal de la etapa y el nuevo clivaje político y ponerse a amasar la levadura del retorno sin pausas durante los 1825 días que faltan. Las luchas políticas se ganan si existen antagonistas. Van a intentar hacernos creer que no hay antagonismos. No hay tío que nos pueda hacer creer ese cuento. “Por la positiva” fue un cuento bien narrado que no prendió en las neuronas de nuestra gente. Pero nuestra cultura del antagonismo no es la cultura de la venganza. Es la cultura de la realidad que el poder hegemónico busca ocultar. Ellos necesitan negar la existencia de las diferencias, nosotros exhibirlas. Somos distintos y luchamos por objetivos diferentes.
Por mi parte creo que la contradicción principal ya no es más clase contra clase, pueblo contra oligarquía, éstas son contradicciones, sí, pero secundarias. La de esta etapa es neo liberalismo o democracia. Será la forma también de recuperar capas medias que desertaron.
La democratización de la vida diaria debe ser la consigna principal. Superar la desmovilización de la sociedad civil, tiene que estar en el orden del día de la refundación frentista.
Cuándo nos pregunten por qué luchamos, no vacilemos en afirmar que es por “la utopía democrática”. Que no es la democracia que se ejerce cada 5 años, sino la de todos los días. Insistamos en que la democracia sea más fuerte que los mercados que la debilitan. Insistamos en que la política no abdique frente a la economía. Luchemos para que no privaticen el Estado. Para que de una buena vez contraigan nupcias la eficiencia y la solidaridad. Sigamos luchando para que el hijo del barrendero no muera barrendero.
La horma social que forjó en estos 15 años el Frente Amplio no puede, no debe, extinguirse.
Ahora, ahora, a radicalizar la democracia.
Estamos condenados a la victoria.