De todas maneras, el Presidente consideró que “hay un punto de tensión porque cuando nosotros administramos la cuarentena, administramos el movimiento humano y eso no puede ser eterno”.
“Debemos ser severos, pero de algún modo permitir que la gente tenga algún mecanismo de salida”, planteó su posición el Presidente y destacó que así ocurrirá en el 70 por ciento del país, donde el riesgo de contagio es bajo.
En ese sentido, el mandatario explicó que la decisión de permitir a las personas salir una hora de sus casas y hasta a 500 metros de distancia se respaldó en los pedidos que fueron recibiendo de los gobernadores –algunos “muchos más peligrosos” como reabrir la producción automotriz– y en hechos ocurridos en zonas de riesgo como Ciudad de Buenos Aires –donde están habilitadas las salidas para take away– o en los barrios populares bonaerenses donde se realiza una “cuarentena comunitaria”.
“Lo más importante es preservar la salud de la gente”, insistió el mandatario en su punto de vista y subrayó que “hay que contemplar la salud psicológica”. “Me han traído informes en los que, entre los llamados al 911, se recibieron pedidos de atención psicológica, eso también hay que tenerlo en cuenta”, señaló y sentenció: “No podemos mantener a la gente en un encierro eterno”.