A partir de la investigación han emergido rastros del espionaje en la cárcel de Ezeiza, de manera particular sobre exfuncionarios del gobierno de Cristina Fernández y empresarios perseguidos por el macrismo.
Las celdas de los detenidos estaban “cableadas”. También se habían puesto micrófonos en los locales destinados a las reuniones de los presos con sus abogados y en las áreas de recibimiento familiar.
De acuerdo a los avances de la investigación, los objetivos de las acciones eran dos. Uno sería presionar a los empresarios con datos obtenidos ilegalmente para que vendieran o cedieran sus empresas. El otro coaccionar a los antiguos funcionarios de la administración Kirchner para que involucraran a Cristina Fernández en algún delito.
El Presidente se refirió, además, a la situación de emergencia que se vive en las cárceles argentinas: “Yo no quiero que las cárceles sigan funcionando como estuvieron funcionando hasta ahora. Con el sistema carcelario actual, los que delinquen padecen los encierros mucho más de lo debido y al salir la única oportunidad que encuentran es la de volver a delinquir. Si nosotros eso no lo cambiamos vamos a ser una sociedad espantosa. Y siempre vamos a estar dando vueltas sobre lo mismo”, dijo. En ese sentido recordó que Esteban Righi siempre decía que “a un gobierno se lo juzga por su cárceles, porque según como se trate a los presos ese es un Gobierno que se preocupa o no por los derechos de la gente”.
En la banda autodenominada Super Mario Bros había penitenciarios, pero también un nexo con el SPF, según afirman en el juzgado de Lomas. El nombre que mencionaron en presencia de la expresidenta y su abogado es Fernando Carra, un asesor del titular del SPF, Emiliano Blanco. La semana pasada, Blanco presentó su renuncia, aunque todavía no había sido aceptada. Ahora, con la inminente intervención de todo el Sistema Penitenciario, la decisión irá mucho más allá de un cambio en la dirección del SPF.
Fuente: Con información de Página 12