El objetivo alemán es encerrar a la población durante estos meses para tener datos de contagios bajos en verano, que, sumados al proceso de vacunación, podrían asegurar que millones de alemanes puedan viajar para esas fechas sin miedo a rebrotes masivos.
Durante los días de Semana Santa se fomentará el descanso en casa y se prohibirá la apertura de cualquier establecimiento que no sea considerado «básico» o «esencial».
A esta decisión también se suma la obligación de presentar una prueba PCR a todos los ciudadanos que provengan de otro país, sin importar si es considerado de riesgo o no.