La decisión se enmarca en la adhesión de la ciudad al Plant Based Treaty, que promueve una transición hacia sistemas alimentarios con mayor peso de alimentos de origen vegetal. El gobierno local se propuso que, hacia 2050, la dieta promedio de sus habitantes esté compuesta en un 50% por productos vegetales.
La restricción también abarcará otros bienes y servicios considerados de alto impacto ambiental, como vuelos, cruceros, combustibles fósiles y automóviles a nafta. Desde el concejo señalaron que resulta contradictorio sostener políticas climáticas ambiciosas y, al mismo tiempo, permitir la promoción de actividades con elevada huella de carbono.
En debate
El debate trasciende lo ambiental. Organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas han advertido que la producción de alimentos de origen animal, en particular carnes rojas y lácteos, genera mayores emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con frutas, verduras y legumbres. En esa línea, investigaciones científicas publicadas en revistas especializadas concluyeron que las emisiones asociadas a productos animales superan ampliamente a las vinculadas a alimentos vegetales.
Si bien Ámsterdam se convierte en la primera capital del mundo en adoptar esta política, no es el único municipio neerlandés en avanzar en esa dirección. La ciudad de Haarlem aprobó una medida similar en 2021 y comenzó a aplicarla en 2024, mientras que Utrecht y Bloemendaal también implementaron restricciones comparables.