En septiembre, el Gobierno logró acordar una reestructuración de deuda de más de 100.000 millones de dólares con acreedores privados.
La grave crisis económica, agudizada por la pandemia de la enfermedad respiratoria covid-19, ha llevado a la pobreza a 40,9% de los argentinos, un aumento de 5,4 puntos porcentuales en el primer semestre del año en la comparación interanual.
Fernández señaló que en 2018 Argentina cayó en una «grave recesión» y un «aumento notorio» del desempleo, la pobreza y la indigencia.
El mandatario consideró que Argentina ya conoce lo que es estar endeudado y dijo que en todos los casos aparecen los mismos actores, los «mismos privilegiados que medran con la crisis».
«En todos los casos las mismas víctimas, argentinos y argentinas expulsados a la marginalidad de la miseria. Seguiremos nuestras negociaciones con total conciencia y con la firmeza que hemos demostrado. No queremos apresurarnos. Nuestro Gobierno el único apuro que tiene es poner de pie a la producción y al trabajo para ayudar a miles de familias que han quedado sumidas en la pobreza», expresó.
Afirmó que no va a haber un ajuste que recaiga otra vez sobre «las espaldas del pueblo» y anunció un proyecto de ley para desdolarizar las tarifas de los servicios públicos, con el objetivo de hacer valer más los ingresos de los ciudadanos.