1.(…) “La integración regional es una forma de afrontar la pandemia global y sus consecuencias económicas y sociales. Es imperiosa en un mundo en el que los organismos internacionales predicen la caída del PBI en los países de mayor desarrollo, una disminución brusca del comercio global de hasta un 32 por ciento y un impacto imprevisible en la sociedad”.
2. (…) “En su política interna la Argentina se previene de los efectos de la pandemia mientras protege las empresas, el empleo y la situación de las familias más humildes. Lo hace a diferencia de las posiciones de algunos socios, que plantean una aceleración de las tratativas hacia acuerdos de libre comercio con Corea del Sur, Singapur, Líbano, Canadá y la India, entre otros”.
3. «La Argentina dejó en claro -durante la video conferencia entre los representantes del Mercosur-que la incertidumbre internacional y la propia situación de nuestra economía aconsejan detener la marcha de esas negociaciones.
4. “Esta posición, transmitida a los socios del Mercosur, no surge de un capricho sino de una visión sobre el modo de fortalecer las relaciones con las naciones del bloque regional: la hermandad no solo es noble sino potente, y se funda en la reconstrucción del tejido social y productivo de nuestros países”.
Es decir, Argentina no apoya estos tratados, suspende su participación mientras sigan su curso, pero ratifica su compromiso con los acuerdos firmados a nivel regional y su mirada de integración a futuro.
La decisión del gobierno fue criticada por la oposición, especialmente por el partido Juntos por el Cambio, que publicó un comunicado en el que expresó que esta decisión «pone en peligro una de las pocas políticas de Estado sostenidas por las fuerzas políticas argentinas durante estas décadas».
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Ernesto Talvi, manifestó en su cuenta de Twitter que espera un pronto regreso a las negociaciones porque «juntos somos más».