La preocupación por la ocupación de las camas de terapia intensiva en Argentina dejó de ser exclusiva del AMBA y hoy el foco está puesto en las provincias de Río Negro (donde la ocupación llega al 84%), Jujuy (79%) o Salta (76%). Pero para entender el drama hay que poner la lupa al interior de cada provincia, porque hay ciudades ya colapsadas. En General Roca o las jujeñas San Salvador y San Pedro, los médicos ya han tenido que recurrir al protocolo de bioética para decidir a qué paciente priorizar en el uso de respirador. O debieron derivar enfermos a otra provincia. En la ciudad de Mendoza la situación también es crítica.
Hasta el viernes había 2425 camas de terapia intensiva ocupadas por personas con Covid-19. Uno de cada tres pacientes críticos estaba fuera del AMBA. Hace dos meses, la relación era uno de cada diez.
Pero no se trata solo de camas de terapia o respiradores. Lo que ya escasea es personal capacitado para atender estas emergencias. Por eso el Ministerio de Salud de la Nación movilizó a 445 especialistas en el marco de su Programa de Profesionales Itinerantes, para apuntalar los sistemas sanitarios de ocho provincias. Y seguirá enviando en las próximas semanas (ver aparte). Pero los diagnósticos de los especialistas son contundentes: si la curva no para de crecer, ningún esfuerzo será suficiente.
Esta semana fallecieron, en promedio, 193 personas por día con diagnóstico de Covid en Argentina. El número asusta, pero con tantos contagios la tasa de letalidad sigue siendo baja en comparación con la región. Mientras que en el país murió un 2,1% de los infectados, la media americana ronda el 3,5 por ciento. Pero las vidas no son estadísticas y lo peor que puede pasar es naturalizar muertes evitables.