Boric sustituye en el cargo a Sebastián Piñera, quien según la encuesta Plaza Pública Cadem finalizó su período con solo 24 por ciento de aprobación, la menor para un gobierno desde el retorno a la democracia en 1990.
La nueva administración tiene ante sí enormes desafíos, entre ellos enfrentar la desaceleración económica y la inflación, la inseguridad, el conflicto en la sureña región de La Araucanía y la crisis migratoria en el norte.
El programa de la alianza Apruebo Dignidad, que lo llevó al poder, prevé fortalecer el Estado, aumentar el salario y las pensiones, mejorar la educación y la salud, reactivar la economía y lograr que el crecimiento del Producto Interno Bruto y la distribución justa de la riqueza vayan de la mano.
Un proyecto ambicioso que según reconoció el propio Boric no podrá cumplirse de manera rápida, sino paso a paso.
El gobierno tiene también entre sus desafíos llevar a buen puerto el proceso hacia una nueva constitución en reemplazo de la vigente desde la época de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Terminada la ceremonia de investidura, el flamante presidente se trasladará a Santiago para pronunciar su primer discurso a la nación desde el Palacio de La Moneda.