Los movimientos manifestaron su disconformidad a las políticas implementadas por el Gobierno de Añez que lejos de cuidar la salud de la oblación, generaron inestabilidad económica, desempleo y crisis en el aparato estatal, además de los actos de corrupción destapados durante su corta gestión gubernamental.
“Es el pedido del pueblo , de las bases para recuperar nuestra soberanía, nuestra dignidad, basta de la falta del respeto a la democracia, este pueblo unido va a luchar por el respeto a la democracia, a la salud, a la educación, a la estabilidad laboral de los trabajadores”, acotó Huarachi a nombre de las organizaciones sociales.
El Gobierno transitorio de Jeanine Áñez trató de desacreditar la protesta con denuncias, a lo largo de la mañana de que los marchistas serían principalmente productores de coca de otras regiones supuestamente enfermos de covid-19 que tendrían la intención de provocar contagios masivos.
Desde la central sindical se rechazó estas acusaciones y se reivindicó la protesta como un acto de defensa de valores democráticos, en especial el derecho a elegir gobierno mediante el voto.