Por otra parte, en Cali, ciudad donde rige un toque de queda desde las 19H00 (hora local), el pueblo atendió el llamado realizado por redes sociales y salió a los balcones y aceras para unirse al cacerolazo sin incumplir la medida impuesta por las autoridades.
Durante todo el día de paro nacional, se registraron múltiples agresiones de la fuerza pública hacia los manifestantes y el Esmad reprimió brutalmente las movilizaciones, atentando contra el derecho a la protesta, en ciudades como Bogotá, Cali y Pasto,
En Bogotá, los agentes de esa fuerza golpearon a las personas que marchaban, lanzaron gases, granadas aturdidoras y recalzadas. Asimismo, se denunció la presencia de efectivos en el interior de la Universidad Nacional.
En Cali la represión fue constante y la administración local decretó toque de queda. Tanto en Pasto como en Medellín, la movilización se llevó a cabo de manera pacífica hasta que al final el Esmad atacó a los manifestantes.
En esta última ciudad, cientos de personas fueron acorraladas por este órgano y se realizaron capturas arbitrarias sin la presencia de organismos de derechos humanos, a pesar de se encontraban descansando, sin bloquear las vías ni generar desmanes.