Desde que el lugar fuera destruido por el ciclón, 70 niños se encuentran durmiendo en el piso, sufriendo, con hambre y amenazados por enfermedades varias, de carácter epidémico que les puede costar la vida. Además de eso, relata el sacerdote, el lugar fue foco de robos con lo que no tiene reserva alguna para atender necesidades inmediatas. También teme comprar legumbres ya que pueden estar contaminadas propiciando la epidemia de cólera.
El agua potable también escasea. “La necesidad de agua es urgente tanto para el aseo como para la cocina” explicó. Los niños piden informaciones sobre sus familias, muchas atacadas por el ciclón con destino incierto.
“Siento una enorme tristeza, estoy buscando informaciones sobre la situación de las familias, los niños piden para hablar con sus madres insistentemente”
El Centro de Ciegos de Mozambique atiende niños con edades comprendidas entre los seis y los 17 años, dependiendo de ayuda externa para su mantenimiento.
La central de apoyo creada por distintas entidades de Mozambique recibe donaciones vía transferencia internacional y presencial, en algunos sitios del país además de proporcionar ayuda para encontrar personas desaparecidas en la tragedia, con lo que se ha establecido una campaña para lograr que el centro pueda paliar sus necesidades más inmediatas.
El ciclón arrasó con el 90% de la segunda ciudad más importante de Mozambique dejando cientos de personas muertas y múltiples heridos con consecuencias que solo se agravan cada día que pasa. Los muertos en Mozambique suman más de 700, cifra que tiende a aumentar.