Tras el cierre recíproco de consulados en julio, la Casa Blanca exigirá una autorización a los funcionarios chinos si desean visitar campus de universidades y reunirse con dirigentes locales.
En lo adelante también deben buscar un aval oficial para realizar eventos culturales con más de 50 personas en lugares fuera de sus sedes e identificar todas las cuentas en las redes sociales como pertenecientes al Gobierno del gigante asiático.
El hecho se encadena a una saga de conflictos iniciados por Washington bajo el repetidas amenazas a su seguridad nacional y que hunde cada vez más las relaciones entre ambas potencias.