Hoy, sin duda, Lula está en mejores condiciones de desarticular para siempre la conspiración que más adelante. Acaba de ganar. Se vive aún el entusiasmo de su triunfo. Se celebra la posición realista de su amplia coalición de gobierno. Goza de un apoyo sin precedentes en la región: 123 delegaciones internacionales asistieron a su asunción, 53 de ellas encabezadas por Jefes de Estado. Nunca visto.
Lula, tras conformar su gabinete con gente como Marina Silva, que había sido adversaria, ministra de Medio Ambiente (Bolsonaro había aumentado la deforestación de Amazonía 150% promedio en diciembre y 100% promedio durante su gobierno), lanzó su ofensiva internacional. Todo esto, que ocurrió antes, despeja el camino. Fue sin bajar la guardia.
El 25 lo tendremos acá. Muy importante. Como todo lo que viene de este gobierno -que cuando se vaya va a abrir una agencia de publicidad- el anuncio de la visita suena a que está desesperado por “arreglar con Uruguay”, último bastión bolsonarista de la región. Para entender la visita de Lula del 25, hay que tener en cuenta lo que va a ocurrir el día anterior, a 25 minutos de vuelo, en Buenos Aires.
Allá estará el presidente de todos los brasileños en un encuentro bilateral (con su par Fernández y otro multilateral histórico: la VII Cumbre de jefas y jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). La Celac es ejemplo, desde que fue fundada en 2011, de construcción colectiva, así como un espacio de diálogo y concertación política sin exclusiones, lo que la convierte en una herramienta fundamental para conducir a América Latina y el Caribe hacia el desarrollo y el progreso que anhelan nuestros pueblos. Obviamente, como todo órgano multilateral es lo que sus miembros quieren que sea.
En medio de los planes flexibilizadores de las instancias multilaterales de Brasil de Bolsonaro y Lacalle (h), México había manifestado su voluntad de que la Celac termine sustituyendo a la OEA. Lula la ha puesto como ejemplo de uno de los impulsos de unidad regional a promover. ¡Al diablo la utopía de una relación de igual a igual con China que viene anunciando Bustillo desde que asumiera el cargo! El Brasil de Lula, pieza fundamental del Brics (Brasil, China, Rusia, India y Sudáfrica) tiene otras prioridades que Bolsonaro.
Hoy daría la impresión que nuestra Cancillería está acéfala. La subsecretaria renunció. Luego ha sido reivindicada por Pedro Bordaberry del Partido Colorado, quien acusa al canciller de haber “mentido al Parlamento”. Sería bueno que las nuevas autoridades ya estén en funciones el 25 de enero para que el viraje de nuestra política ya esté en manos de quienes la vayan a conducir hasta el final del gobierno. Se le abre al gobierno esa oportunidad.
A Uruguay se le abre el 24 en Buenos Aires y el 25 en Montevideo un nuevo horizonte. Ojalá, entre audio y audio, citación fiscal y declaratoria en autos, haya alguien pensando en ello. Aun en medio de la crisis de la coalición (es grave que un socio importante del batllismo acuse de mentiroso al canciller). El 25, gobierno y oposición debemos mostrar un frente común, como el que quiso exhibir en la asunción de Lula el presidente Lacalle. Por lo menos, si la intención era sincera.
Solo debemos esperar con serena paciencia.