La cosa de copiar pompa foránea se ve que cae cerca del árbol. Al llegar Lacalle hijo (único después de su padre), leyó en la Asamblea General en vez de mandar el mensaje por escrito. Como se le dijo entonces a su padre: no corresponde. La Constitución no lo aclara, la tradición sí. ES propio de los Estados Federales: EEUU, México, Brasil y Argentina. Agreguemos que al llegar, el presidente bajó del auto y gritó con voz aguda (muy aguda): “Regimiento que rinde honores al Sr. presidente de la República (él): buenas tardes”. Sonoros y en forma castrense respondieron en tono grave a coro: “Buenas tardes, señor presidente”. La costumbre no es linda ni fea, buena ni mala, pero ajena. Así saludan varias veces cada días las Fuerzas Armadas argentinas por las que sentimos un profundo respeto, pero no son las nuestras.
Le sobró la visión de Disneylandia, en la gente, no se reconoce. Le faltó, y fue muy evidente, el tema que más ha estado en en el tapete. Acá y en el exterior cuando se habla de nosotros. Pocas veces en la historia pasamos un papelón de las dimensiones del escándalo Astesiano. Lo diga o no el presidente. Una banda criminal funcionaba a metros del despacho del presidente, al frente del cual estaba alguien de su confianza. Nos mintió: un día no sabía nada, “se imaginarán lo sorprendido que estoy”. Al otro día: “No recuerdo bien si fue el ministro Larrañaga que algo me dijo”. Luego el director nacional de Inteligencia aseguró haberle informado. Su hermano asegura que fue chofer del padre, de la madre y de Heber. La red de venta de pasaportes tenía socios importantes, como por ejemplo al cónsul uruguayo en Moscú, la Policía, director, subdirector y secretario general de la misma fueron echados de sus cargos. Según el ministro “para afianzar sus éxitos” (¿?). Algunos voceros de la coalición aseguran que Bustillo mintió al Parlamento. ¿Puede hablarse de un país de maravillas que supera al de Alicia, sin mencionar la crisis de credibilidad con erosiones institucionales que significó el caso Astesiano? Todo marketing. La gente, será por los precios, ya no compra tanta fantasía…