Entre la variopinta concurrencia destacaba la figura de Gustavo González, actual senador del Frente Amplio por el Partido Socialista, que jugaba de local por su larga trayectoria vinculado a la Federación de Cooperativas por Ayuda Mutua y al momento de abrir el uso de la palabra al público, realizó una breve intervención saludando el evento y la creación de la red, además de destacar el papel de los trabajadores en la sociedad uruguaya.
Las tres ponencias abordaron diferentes tópicos relacionados con el tema del poder en relación a las luchas por el socialismo. En ese sentido, se recordó que Carlos Marx fue un puntilloso estudioso del poder en la sociedad. También se mencionó, en alusión a temas esenciales del trabajo de Marx y su relación con la sociedad actual, que las tendencias descritas respecto de la centralización y la concentración del capital son innegables y se han concretado en la sociedad capitalista contemporánea. En ese sentido, se analizaron algunos datos relevantes a modo de ejemplo.
Según el informe 2026 reciente sobre los 10 gigantes del agronegocio y la concentración corporativa en la industria de la alimentación y la agricultura, 4 empresas controlan el 56 % del mercado mundial de plaguicidas; 4 empresas controlan el 50 % del mercado mundial de semillas; 4 empresas controlan el 44 % del mercado mundial de maquinaria agrícola y 6 empresas controlan el 65 % del volumen total de fertilizantes. Los datos expresan en forma nítida que aquella tendencia que Marx pronosticó está cristalizada en los más variados rubros de la producción capitalista e implica la concentración de un enorme poder económico y político a escala mundial.
Otro factor esbozado fue la alta tensión entre Estados Unidos, como potencia en declive pero aún con poder real, y el imparable ascenso de China en un período complejo de transición que también involucra aspectos del poder y sus diferentes usos, tanto en función de aspectos productivos y comerciales, como en lo referido a estrategias diplomáticas y, obviamente, a las agresiones militares.
Entre los múltiples desafíos que se abren ante quienes intentan cualquier transformación social, se habló de las transformaciones productivas, en particular respecto de los impactos de la llamada Inteligencia Artificial, no solo en términos de la revolución de la ciencia y la tecnología o en lo que respecta al empleo, sino en lo que refiere al cerebro humano en tanto posibles consecuencias de lo que se denomina "delegación cognitiva" con efectos en las capacidades de reflexión. Lo mismo en relación a un capitalismo que expande la "economía de la atención" mediante el uso constante de pantallas de distintos dispositivos que terminan impactando en la capacidad de lectura y de la comprensión, ya no solo de textos, sino en el uso del lenguaje que deriva en una suerte de "analfabetismo funcional".
Otro elemento descrito fue el de la transformación de la relación entre clase y sujeto. Lo que en tiempos de Marx fue el ascenso del proletariado como sujeto político, en la actualidad toda la sociedad se vuelve una enorme maquinaria productiva, por lo que el sujeto cambia, es mucho más diverso y complejo. "Podemos intentar llamar campo popular a esa lógica mucho más colectiva, pero en lo que no debemos caer, siempre asumiendo la perspectiva marxista, es en que todo se trata de un conjunto exponencial de identidades", recalcó Falero.
Otro elemento abordado fue la noción de futuro, que en Marx siempre fue esencial, sin volverlo una predicción concreta o una suma de configuraciones detalladas sobre la nueva sociedad posible, algo lo que lo diferenció radicalmente de tantas prefiguraciones de los socialistas utópicos. En ese sentido, uno de los problemas para la izquierda en el sentido amplio, es que en la actualidad las perspectivas de futuro no están en el campo popular.
Por el contrario, es el capital quien está constantemente proyectando sus especulaciones, apropiándose de la noción de futuro en un salto perpetuo hacia un futuro ilusorio vendido en cómodas cuotas de capital material y simbólico que se traducen también en poder político mediante la construcción de hegemonía. A la inversa, en el campo popular existen carencias para plantear alternativas que disputen y cristalicen en un avance de la conciencia social y en niveles de organización que redunden en correlaciones de fuerzas activas por la transformación social en favor del bien común.
En ese sentido, Delacoste instaló algunas preguntas imprescindibles para un momento que definió como de "retaguardia" pero que también puede ser una oportunidad para pensar y reflexionar hacia dónde se quiere ir. Delacoste afirmó que ante una crisis mundial ya hay una demanda de soluciones que no están en el repertorio del centro y las derechas "porque no están resolviendo ningún problema". Ante esto, se preguntó: ¿Es posible resolver la crisis ambiental sin modificar la economía; resolver problemas sociales sin cambiar la organización del trabajo o lidiar de una forma racional con la tecnología sin discutir su propiedad como medio de producción?
La nueva red sostiene que para analizar la realidad actual, incluyendo la uruguaya, Marx y las distintas visiones y elaboraciones posteriores son esenciales, y remarcan que "amputarnos eso como herramienta es un problema real hoy en Uruguay que tiene que ver con el campo popular".
La presentación constituyó el primer encuentro público de la red y, al mismo tiempo, el inicio de un ciclo de mesas que se proponen desarrollar entre octubre y noviembre de este año, abordando el tema del feminismo y del ecologismo. Además, la red distribuyó un documento de Declaración de formación de la Red Uruguaya de Marxismos, que recoge algunos de los fundamentos, propósitos y perspectivas que dieron origen a esta iniciativa.
El documento elaborado expresa, entre otros aspectos, que "atravesamos un momento extremo en el que nada parece firme: nuestra relación con la naturaleza, la infraestructura tecnológica, las relaciones sociales y la política en todas sus escalas se encuentran en crisis. En este contexto, se vuelve necesario contar con herramientas intelectuales y prácticas capaces de afrontar eficazmente las contradicciones fundamentales de nuestro tiempo. El marxismo, en tanto tradición intelectual y posición política, constituye un marco de acción que permite elaborar una síntesis superadora de dichas contradicciones, así como trazar una vía para el desarrollo de una política de masas orientada a la emancipación de la clase trabajadora y de las grandes mayorías sociales.
Somos conscientes de que el marxismo en Uruguay ocupa hoy una posición marginal y que los y las marxistas nos encontramos dispersos/as, en un contexto en el que la izquierda enfrenta dificultades para pensar el presente y construir el futuro. El desenlace del siglo XX, junto con las contradicciones y los límites de la política progresista, configuran obstáculos significativos en la actual etapa de la lucha de clases. Sin embargo, en los últimos años han emergido nuevas agendas, grupos y perspectivas que tienden, de forma paulatina, a confluir en torno a preocupaciones compartidas y objetivos comunes. En este proceso de reconstrucción, el balance crítico de la experiencias neoliberales y progresistas constituye una tarea ineludible. Es necesario examinar sus avances, contradicciones y límites, así como las dificultades encontradas para trascender los límites de la gestión del orden existente. Este análisis no debería orientarse a una crítica abstracta de las experiencias recorridas, sino a comprender las condiciones que restringieron y aún restringen su capacidad transformadora y a identificar las mediaciones económicas, políticas, organizativas y culturales necesarias para reconstruir un horizonte socialista".
Tras exponer diferentes fenómenos del mundo actual y los desafíos por delante, se reafirma que "esta pluralidad no supone renunciar al debate riguroso ni diluir las diferencias teóricas y estratégicas, sino crear condiciones para que puedan ser elaboradas colectivamente. La unidad que se procura construir no se basa en la homogeneidad, sino en el compromiso compartido con la crítica radical del capitalismo y con la búsqueda de caminos para la construcción de un proyecto socialista. Por eso, impulsamos la Red Uruguaya de Marxismos. La Red promoverá encuentros, publicaciones, espacios de formación, proyectos de investigación y actividades de difusión con el objetivo de fortalecer una perspectiva crítica, contribuir a la elaboración colectiva y aportar al desarrollo de una política de masas orientada a la emancipación de la clase trabajadora. Invitamos a quienes compartan estos lineamientos a incorporarse a la Red y participar de sus actividades".
Quienes quieran recibir el documento o integrarse a la red, pueden comunicarse mediante el correo: reduruguaymarxista@gmail.com