Ríos de tinta escribiendo que China no apostaría negociar con un mercado (exportador como importador) pequeño y poco estratégico como Uruguay, teniendo a Brasil y Argentina preconizando la negociación multilateral. Sobre todo cuando llega Lula a la presidencia, impulsor de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Estratégico para China. Más ahora: Brasil en el Consejo de Seguridad de ONU y la India con más población que la propia China.
Pero no entraban las balas. Bilateral, bilateral y punto. Esa era la política del Gobierno. Ello trajo el desgaste de las promesas incumplidas que debía campear Lafluf hasta su renuncia. “Este año firmamos” era la primera frase del 1° de enero, apenas comenzaban a apagarse los fuegos artificiales. Al año siguiente lo mismo.
El 6 de marzo del 22 la cosa vino en serio. Ante un entendimiento prima facie de una Carta de Intención (la nada misma), el canciller de entonces dijo que ese año sí se firmaba, sin lugar a dudas. En mayo de este año, cuando no se sabía que iba a tener que abandonar el cargo, dijo lo mismo para este fin de año que se aproxima, aunque con otro canciller.
Es más, cuando Lula visitó Uruguay, en febrero de este año, después de la Cumbre del Mercosur en Buenos Aires, mantuvo una breve entrevista con Lacalle (filio) en Suárez Chico (la parte no reformada de la residencia). Hablaron con la prensa y Lula informó (Lacalle asintió con la cabeza) que acordaron que Uruguay no insistiría en tirarse por su cuenta con China hasta que terminen las negociaciones de la región con la Unión Europea.
Se sacaron un par de selfies y terminó la reunión.
Uruguay no cumplió. Estaba seguro de que firmaba el TLC. Mandó a Bustillo a China. No chequearon con la agencia de viajes y llegó a Beijing el 14 de abril de este año, el mismo día que comenzaba la visita de Estado -en la que los chinos tiraron la casa por la ventana-.
El presidente Xi Jinping estaba muy ocupado, pero los funcionarios que hablaron con él le dijeron que por fuera del Mercosur no. Una vez más. Se lo dieron escrito en ideográfico jeroglífico y alfabeto; en mandarín y en español… ¡¡¡¡NO nos in-te-re-sa!!!!
Cuando Bustillo -antes de ser reasignado de ministro (canciller) a asesor de una dirección del MRE- anunció que iría con el presidente a China, nos dejó perplejos. ¿Insistirían? Cuando Lacalle viajó, había cambiado de canciller, pero no de posición. Fue con una cuarentena de empresarios. Pero el TLC ni siquiera estuvo en la agenda.
Recuerdo cuando era canciller Enrique Iglesias. Solía decir que los negocios los hacen los empresarios. Los gobiernos negocian el marco jurídico recíproco para el sector privado. Pero son dos cosas distintas. Y es bueno que así sea. Pero viajaron juntos. Se sacaron fotos con la bandera uruguaya en la Muralla china y otros lugares turísticos. Creo que agenda apretada el presidente no tenía.
Se firmaron varios acuerdos, ninguno de libre comercio. China reiteró su política. De regreso, en cambio, el presidente dijo todo lo contrario. “Está claro que los chinos quieren acordar bilateralmente con nosotros aunque me pidieron que no se arme lío en el Mercosur”.
Eso, con todo respeto, ya no es una cortina de humo. Es… un cuento chino.