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Columnas de opinión | cambio

El lobby ganadero en la calculadora del cambio climático

La investigación "La guerra del metano", publicada por Consen.so, desentraña una estrategia regional orquestada por grandes actores del agronegocio para impulsar un cambio fundamental en la medición de los gases de efecto invernadero

Uruguay, cuando va a las COP, trabaja principalmente sobre sus emisiones de metano, pero ¿en base a qué información trabaja con esto? Una investigación en un medio de prensa paraguayo encontró una trama que devela un plan coordinado del agronegocio para influenciar las políticas climáticas de Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina. El objetivo: cambiar cómo se calcula el impacto de la ganadería.

La investigación "La guerra del metano", publicada por Consen.so, desentraña una estrategia regional orquestada por grandes actores del agronegocio para impulsar un cambio fundamental en la medición de los gases de efecto invernadero: abandonar la métrica GWP100 (Potencial de Calentamiento Global a 100 años) —el estándar científico internacional— y adoptar en su lugar la métrica GWP* (Potencial de Calentamiento Global con Enfoque en el Flujo).

Este cambio, aparentemente técnico, tiene profundas implicancias políticas y ambientales. La métrica GWP* fue desarrollada por investigadores vinculados a la industria ganadera y tiende a minimizar el impacto climático del metano proveniente de rumiantes, como el ganado vacuno. Al enfocarse en cambios en las tasas de emisión en lugar de las emisiones absolutas, puede hacer parecer que los rebaños estables o de lento crecimiento tienen un impacto de calentamiento cercano a cero, a pesar de que siguen liberando grandes volúmenes de metano a la atmósfera anualmente. Lo que la narrativa del GWP* ignora es que, mientras el metano permanece en la atmósfera, está calentando el planeta y dañando la calidad del aire. Y que incluso cuando se disipa en el aire, el calentamiento que provoca dura más tiempo, ya que el calor es absorbido por el océano, que puede tardar décadas o siglos en liberar ese calor, contribuyendo al aumento de la temperatura del mar y provocando el deshielo que lleva al aumento del nivel del mar. Esto puede desencadenar otros fenómenos climáticos como inundaciones, huracanes más frecuentes y profundos daños a la biodiversidad.

Uruguay: laboratorio de una nueva métrica

En Uruguay este debate dejó de ser académico para convertirse en política de Estado. Bajo el gobierno de Luis Lacalle Pou el país no solo mostró interés en la nueva métrica, sino que dio pasos concretos para incorporarla. El Ministerio de Ambiente (MA), liderado por Adrián Peña, fue vocal en foros internacionales sobre la necesidad de "actualizar" la forma de medir el metano, argumentando que GWP100 no refleja con precisión el impacto real de las emisiones biogénicas del ciclo del carbono en los pastizales.

Esta postura se alinea perfectamente con los intereses del sector ganadero uruguayo, uno de los pilares de la economía nacional. La investigación de Consen.so señala cómo think tanks y grupos de lobby, como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) —que ha tenido una relación cercana con el Gobierno uruguayo—, han sido plataformas clave para promover GWP* en la región. La adopción de esta métrica permitiría a Uruguay presentar una huella climática significativamente menor, facilitando la conciliación entre su modelo agroexportador y sus compromisos ambientales, sin necesidad de reducir sustancialmente su stock ganadero.

Uno de los principales impulsores de este cambio, llamado Frank Mitloehner, presidente de CLEAR Center de la Universidad de Davis en California, propone que el dilema de las emisiones de metano se puede resolver de una manera simple: cambiando cómo se calcula. Para eso promueve una métrica llamada Global Warming Potential Star (GWP*) que, según el (y sin el apoyo de otros científicos), refleja mejor la relación del metano de la ganadería con el cambio climático. Para que este simple cambio técnico pueda ser adaptado, el agronegocio internacional ha financiado cerca de 3 millones de dólares a través de organizaciones que conforman multinacionales como Cargill, Tyson Foods y JBS. Además, Mitlohener recibió 9500 USD en dinero del Estado uruguayo para asesorar al Ministerio del Ambiente y el de Agricultura durante el gobierno de Lacalle Pou. Allí recomendó modificar cómo se calcula el impacto de la ganadería con este nuevo GWP*.

Influencia en el Gobierno y riesgo de "greenwashing"

La Administración de Lacalle Pou abrazó un discurso de "producción sostenible", donde la intensificación y la tecnología aparecen como la solución al desafío climático. La métrica GWP* se encaja a la perfección en este relato. Críticos dentro de la comunidad científica y ambiental local advierten que esta estrategia es una forma de "greenwashing" o ecoblanqueo, que prioriza la imagen internacional y los intereses económicos sectoriales sobre una acción climática robusta y basada en el consenso científico.

El peligro es que Uruguay llegue a las negociaciones climáticas con una contabilidad hecha a medida, que no es comparable con la del resto del mundo. Esto socava la transparencia y la integridad ambiental de los compromisos del país.

La COP30 en el horizonte: credibilidad en juego

El avance de Uruguay en la adopción de GWP* tendrá su prueba de fuego en la COP30, que se celebrará en Belém, Brasil, en 2025. Se espera que el país lleve esta propuesta como parte de su estrategia de negociación, buscando influir en las reglas de contabilidad globales.

Sin embargo, esta posición conlleva un alto riesgo. Si Uruguay insiste en una métrica no reconocida por el IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) y rechazada por la mayoría de las naciones, podría quedar aislado y ser visto como un obstáculo para el progreso climático global. Su credibilidad como actor serio en la lucha contra el cambio climático podría verse seriamente dañada.

La "guerra del metano" ha llegado a Uruguay. La decisión de cómo medir sus emisiones no es solo un tecnicismo; es una elección política que definirá si el país enfrenta el desafío climático con transparencia científica o si opta por un atajo contable que, en el largo plazo, podría costarle caro en términos de reputación y de acción climática efectiva.

Para conocer más sobre este tema, recomendamos la lectura detenida de la investigación realizada por Consen.so. https://consen.so/p/metano-agronegocio-plan-sudamerica

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