Las guerras y el mercado negro de las artes
No les interesa el arte, solo la posesión. Y la posesión tiene un valor. Esa lógica es la que está detrás del tráfico de antigüedades u obras de arte del Medio Oriente.
Mira su notebook, fija la vista en un par de piezas y digita un número en su celular. A los 20 días, el fino coleccionista de arte recibe en su galería las piezas adquiridas al Estado islámico instalado en Siria.