Como dice Palomeque, ante la ausencia de soluciones para esos problemas, esas nuevas derechas populistas “recurren, privadas de todo escrúpulo, a difundir mentiras e instigar un voto visceral movido por el miedo, las pulsiones de venganza y la desinformación. Dentro de esta última categoría, que podríamos conceptualizar de ‘posverdad’”.
Manual populista
Esa estrategia -que busca exclusivamente llegar al poder, no hacer nada por los problemas porque no tienen ideas- contempla una serie de elementos muy claros y que se adecuan según los países.
A ella se la ha caracterizado por “trumpismo”, o sea: todo lo que hizo y sigue haciendo Trump para llegar a la Casa Blanca. Veamos el manual “trumpista” y su adecuación a Uruguay:
1) Criticar a los medios y periodistas, a quienes adjudica el establishment manipulador. Promueven mentiras, crispan el debate y hacen un uso intensivo de redes sociales, de forma organizada y planificada.
2) Cuestionar a la Justicia, que forma parte del establishment.
3) Desprecian la verdad. Expertos en fake news. Steve Bannon, ideólogo de Trump, Bolsonaro, Salvini y Vox, se ha inspirado en libros como The Fourth Turning, de los historiadores William Strauss y Neil Howe, referido a la crisis y al caos; otro es Antifragile, de Penguin Random House, que afirma que el desorden puede llevar a resultados concretos.
4) Aman la emoción. La crisis y el caos va acompañado del shock, el factor estrés y la manipulación de emociones y sentimientos primitivos. El sociólogo, primatólogo y antropólogo Pablo Herreros señala sobre su uso en el período de Trump: “El miedo, el asco y la ira es la zona más antigua de nuestro cerebro y se activa inconscientemente, sin que muchas veces podamos ejercer control sobre ella (...)”. En esa estrategia de Trump, por ejemplo, se dijo que el Partido Demócrata era socialista, amigo de Maduro y que el modelo que querían desarrollar era el cubano.
5) La confusión. Se provoca una enorme ola de incertidumbre y allí la oferta autoritaria es la más apetitosa para vastos sectores que sienten amenazados sus empleos, sus pensiones, su vida (¿les suena el tema “inseguridad”?).
6) Amplia campaña del "terror" sobre marxismo, comunismo, Venezuela, Cuba, Nicaragua y el recuerdo siempre presente de un ícono de la campaña contra las izquierdas en Uruguay: Raúl Sendic.
7) Falta de libertades. Estas fuerzas populistas de derecha apelan a esa “cantinela”. Fue un eje importante antes de las elecciones en Uruguay de 2019, que el Frente Amplio era el responsable de la falta de libertades. Incluso, la actual senadora Graciela Bianchi dijo, en 2016, que era necesario adelantar las elecciones precisamente por la falta de libertades. Manual de Bannon, al palo. En España, por estas horas, las derechas le dicen al gobierno de PSOE-Podemos que “vamos camino de una dictadura”.
Los lobos y caperucita
La derecha y la ultraderecha españolas son un producto hermoso de analizar. En cada oportunidad de las “audiencias de control” -en donde va el presidente Pedro Sánchez y debate con las bancadas- no han hecho propuesta alguna sobre los diversos problemas que tienen los españoles: crisis energética, inflación, cambio climático, etc.
Por el contrario, cada vez que hacen uso de la palabra es para hablar de la “falta de libertades”, del “separatismo violento”, de la “ETA”, del camino empedrado hacia una “dictadura”.
En reciente sesión, Sánchez -luego de analizar el papel de las derechas en el congreso español- les dijo: “Ni tantos lobos, Caperucita”.