«Hemos llegado hoy a Caldono con la seguridad que amerita la presencia del Gobierno nacional y también para propiciar la seguridad en un encuentro de esta naturaleza», manifestó Duque, quien estuvo acompañado de miembros de su Gabinete; el procurador, Fernando Carillo; el defensor del Pueblo, Carlos Negret; y la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. «Lamento profundamente que no se haya valorado el gesto del Estado hoy, y que se haya rechazado la posibilidad de tener este encuentro», agregó.
El presidente lanzó una advertencia a la minga, una palabra en lengua quechua que designa una antigua tradición de trabajo comunitario y que es como se conoce esta modalidad de protesta. «Este Gobierno rechaza de manera clara cualquier acto de violencia que busque pasar por encima del derecho de los colombianos», quiso dejar claro, aunque dejó la puerta abierta a la negociación. «Seguiremos trabajando por todos los colombianos.
Seguiremos presentes en el territorio y seguiremos en el diálogo social. Pero no podemos seguir aceptando que aparezcan personas queriendo capturar políticamente los escenarios de diálogo y llevar esto a forcejeos innecesarios, improcedentes». El fiscal y el Ejecutivo acusaron a este movimiento de ocultar en sus filas a guerrilleros de grupos disidentes de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN). La vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, aventuró incluso la posibilidad de que Nicolás Maduro pueda intentar aprovechar esta manifestaciones para desestabilizar Colombia.
El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), donde viven alrededor de 200.000 nativos, aseguró no obstante que «el presidente llega al municipio de Caldono, pero insiste en que la reunión debe realizarse a puerta cerrada, desconociendo el sentir de la minga, donde la comunidad es quien orienta, es la gente quien espera ese gesto del presidente y no una reunión de voceros». Según la organización, esta circunstancia «deja claro que se confabuló un plan con el fiscal general de la nación para no encarar este diálogo directo con las comunidades».