Silencio
En el mundo de los grandes laboratorios es un secreto a voces que la vacuna de O-A «es un gran peligro». Si se toma una base de 3.000 millones de vacunas necesarias, la diferencia de precios termina en casi 50.000 millones de dólares, una cifra fabulosa que no entraría a los bolsillos de algunas grandes empresas, en especial norteamericanas.
El laboratorio de Oxford fijó en su momento condiciones estrictas a la empresa farmacéutica que quisiera asociarse. No debía haber ganancias mientras durara la pandemia y tenía que fabricarse en muchos lugares del planeta.
La primera negociación fue con un laboratorio norteamericano, Merck Sharp & Dohme, con sede en Nueva Jersey, que terminó no aceptando las condiciones. En cambio el CEO de AstraZeneca, el francés Pascal Soriot, un hombre de pensamiento progresista, acordó con Oxford y por eso la vacuna es conjunta.
El gobierno de Estados Unidos negoció un acuerdo con Pfizer por 100 millones de dosis a cambio de 1.900 millones de dólares, es decir cada dosis a 19 dólares. El acuerdo Oxford-Astrazeneca, ofrecido también a Washington, fue de cuatro dólares la dosis. Una diferencia descomunal. Ni hablar de la comparación con Moderna: cada dosis de O-A es 31 dólares más barata.
De las exigencias originales de Oxford, también se está cumpliendo con la obligación de fabricar en distintas partes del mundo. El componente activo se está produciendo en la Argentina para toda América Latina, salvo Brasil, en el laboratorio mAbxience, en el que tiene acciones el empresario Hugo Sigman. Ni Insud, el grupo de Sigman, ni mAbxience venden a los gobiernos lo que se produce: el laboratorio ya tiene un contrato con AstraZeneca por 150 milllones de dosis del componente activo. El proceso es que se envía a México, donde el producto será terminado y entregado a O-A. Quien vende es O-A.
El cálculo es que O-A entregará millones de vacunas a la Argentina en la tercera semana de marzo y a principios de abril.
Aprobaciones
Está claro que parte de la guerra de las vacunas se da en las autorizaciones. Si se cumplen los trascendidos, la vacuna de O-A sería autorizada por el Reino Unido este lunes 28 de diciembre.
Las mismas fuentes prevén que la autorización de la Comunidad Europea se concretaría dos semanas más tarde, cerca de mitad de enero.
Más demorado está el trámite en la FDA de Estados Unidos. Es conocido que O-A tuvo que frenar los ensayos por el caso de una reacción adversa en una mujer, voluntaria, que experimentó una inflamación espinal, pero luego el diagnóstico fue desechado. Los ensayos se reiniciaron en una semana, aunque en Estados Unidos todo se demoró un mes. En O-A sugieren que la intención de las autoridades norteamericanas fue demorar la vacuna todo lo posible ya que, por el precio, era un competidor indeseado.
En la Argentina, la documentación de la vacuna de O-A se presentará la semana que viene, al mismo tiempo que en Europa, y se confía en que esté autorizada mucho antes de que lleguen las dosis.
Obstáculos
La guerra de las vacunas es abierta pero también silenciosa. Donald Trump puso en marcha la norma que obliga a las empresas norteamericanas a privilegiar a Estados Unidos en todo lo que tiene que ver con la covid-19.
Parte de la batalla tiene que ver con el instrumental y los equipos para producir vacunas que se fabrican en Estados Unidos. Nuevamente, la empresa Merck tiene un papel relevante. Según se dice, hay obstáculos para recibir esos equipos y eso podría trabar parte de la fabricación de la vacuna. Hay muchísima tensión por esas demoras y por las maniobras tejidas desde el país del norte: en cualquier momento estallan denuncias de boicot.
Objetivos
El objetivo del Ministerio de Salud es tener inmunizada a buena parte de la población en el final del segundo trimestre, más bien en junio y julio. La preocupación no es obtener vacunas que –según aseguran– “vamos a tener más que suficientes”. La perspectiva que manejan es contar con la Sputnik-V, la de Pfizer, la de Oxford-AstraZeneca, alguna de las vacunas chinas –Sinopharma o Sinovac–, tal vez la de Janssen (Johnson & Johnson) e incluso se menciona la posibilidad de recibir una vacuna desde Brasil. “La gente se olvida que hace dos meses calculábamos que recién íbamos a empezar a vacunar en abril y ahora ya se adelantó todo. Nada será fácil, cada negociación es compleja, te cambian los términos de lo ya acordado casi todos los días. Pero estamos en carrera. Encima, tenemos que soportar el acoso mediático de la oposición y algunos medios que nos acusan de todo sin ninguna prueba. No entienden otra forma que esa de hacer política”, dicen desde el Ministerio.