Montevideo Portal recuerda que, el coronel (R) Álvarez “fue condenado por privación de libertad y encubrimiento (…) procesado en 2017 por torturas al sindicalista Gerardo Riet”.
La detención del dirigente sindical se produjo el 8 de mayo de 1980, en aquél momento Riet tenía 24 años y su captura fue el resultado de un operativo conjunto entre agentes de inteligencia de la policía y las fuerzas armadas.
“Riet Bustamante era perseguido por integrar la dirección sindical del Sunca y ser el responsable de la propaganda del sindicato. Una vez detenido, se lo trasladó a dependencias del entonces Centro General de Instrucción para Oficiales de Reserva (CGIOR) en Daniel Muñoz y República, donde fue sometido a torturas y tratos degradantes”, recuerda Montevideo Portal.
Luego de varios días de torturas que incluyeron “colgarlo en un gancho con los pies suspendidos y las manos atadas hacia la espalda, lo golpeaban por todo el cuerpo y al tocar el piso le suministraban choques de corriente eléctrica (…) Cuando llevaba aproximadamente tres días detenido, fue trasladado al Cuartel de La Tablada”.
«Allí conocí la tortura en serio», resalta el medio de prensa que afirmara el entonces dirigente del Sunca.
En esa ocasión es que interviene el hoy condenado a 6 años de penitenciaría: “el entonces capitán Rodolfo Gregorio Alvarez, juez sumariante perteneciente al Grupo de Artillería Nº1, concurrió al establecimiento La Tablada y tomó declaración a Riet en el mismo lugar en que había sido sometido a apremios físicos y sicológicos”.
El testimonio de Riet sobre lo sucedido señala: «En la sala de torturas el juez militar que se llamaba Gregorio Álvarez, fue el que me hizo ratificar las declaraciones que me hizo firmar e hicieron una simulación de muerte de mi hermana que me la creí, me dio una crisis nerviosa».
El medio de prensa señala, que el texto de la declaración, al que hacía referencia el dirigente sindical “ya venía redactado por Álvarez”, quien se encargó, además, de recalcar lo que sucedería si no firmaba «usted sabe lo que hace», una expresión que a todas luces era una clara amenaza y una advertencia de continuidad de las torturas a las que ya había estado sometido el sindicalista.