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Mundo coronavirus |

Jair Bolsonaro

Crónica de una muerte anunciada

En el medio de la brutal crisis sanitaria que no contó con la respuesta oportuna de su Presidente, y el descalabro económico, se suma la crisis política. El rumor es muy fuerte: «Bolsonaro ya no está al mando de las decisiones importantes en Brasil»

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El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, brindó una entrevista exclusiva en la que dejó entrever que el país vecino está en las vísperas de la cuarentena obligatoria, luego de una fuerte crisis política que se desató por la negativa del presidente Jair Bolsonaro.

Al mediodía del domingo 29 de marzo, Brasil reportaba 3.904 infectados confirmados, 117 muertos y tan sólo 6 pacientes recuperados.

En muy pocos días, la principal economía del Cono Sur comenzó a sufrir los efectos de la mala gestión de Jair Bolsonaro y las proyecciones pasaron de un crecimiento en 2020 de 1% del PBI a un derrumbe de 3,5%.

Guedes estima una inyección del 8% del PIB en la economía de Brasil.

A eso, ahora hay que sumarle la crisis política en la que entró el Poder Ejecutivo tanto puertas adentro como con los gobernadores, quienes se animaron a hacerle frente luego de los cacerolazos desde los balcones de las ciudades más importantes.

Los 27 gobernadores de Brasil acordaron reunirse de urgencia el 26 de marzo, para determinar el rumbo político del país. «La reunión ocurre dada la gravedad de la situación del país y el comportamiento del presidente de la República», manifestó el gobernador de San Pablo, Joao Doria, quien decretó la cuarentena obligatoria en su Estado.

Bolsonaro continúa con su actitud de tratar al COVID-19 como una «gripecita» y un «resfriadito», mientras en los balcones día a día se multiplican los cacerolazos.“El caos está en nuestra cara. Podemos tener saqueos. Vamos a tener caos y virus: necesitamos que el pueblo vuelva a trabajar. Los gobernadores son irresponsables en parar la economía con sus medidas”, expresó Bolsonaro al salir de la residencia oficial del Palacio de la Alvorada, en una breve intervención en la que, además, defendió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

«Lamento que el presidente prefiera escuchar a su gabinete del odio que a su gabinete del sentido común», expresó Doria, quien había sido tildado de “lunático” por Bolsonaro por su decisión de poner a Sao Paulo en cuarentena.

Empresarios que financian sus campañas y actos políticos partidarios y dos aliados claves de Bolsonaro, los gobernadores de Goias, Rolando Caiado, y de Santa Catarina, Carlos Moisés Da Silva, de derechas, le quitaron el apoyo al presidente.

Uno de los diarios más importante de Brasil, Folha, de Sao Paulo, tituló en un editorial: «Presidente, retírese».

Para tener en cuenta de la dramática situación en la que está sumida Brasil en términos políticos, la Izquierda y el Centro están generando cada vez mayor repercusión en redes sociales, según un revelamiento de Folha en Twitter, donde por primera vez «el centro tuvo un volumen de retweets similar al de la derecha».

A su vez, el apoyo a un juicio político contra Bolsonaro aumentó a 47,7%.

El País, de España, tituló: «Las Fuerzas Armadas celebran reuniones en Brasilia para discutir escenarios ante una eventual destitución del presidente, debilitado por la crisis del coronavirus».

«Dos participantes de esas reuniones informaron a EL PAÍS que el grupo está preocupado por un posible aumento repentino en los registros de infectados y muertes causadas por la enfermedad y que esto está relacionado con el discurso negacionista de Bolsonaro sobre la gravedad de Covid-19. Destacaron que cuando el presidente sugiere poner fin a las cuarentenas y el aislamiento social decretado por los gobernadores y alcaldes, suena insensible a la gravedad de la pandemia.

En este escenario, creen que la popularidad de Bolsonaro puede caer en picado si se muestra como un líder fallido que prefiere apalancar la economía antes que salvar vidas. ‘Él tiene un discurso de guerra. Pero quien está en la primera línea de una guerra es un soldado que sabe que puede morir. En una pandemia no podemos poner a todos en la misma situación que los soldados’, dijo uno de los miembros del grupo de manera reservada».

 

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