Según historiadores cubanos y documentos desclasificados en EEUU, la invasión fue organizada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, con el beneplácito de la Casa Blanca.
La invasión fue precedida por ataques aéreos contra instalaciones militares en las provincias de La Habana (oeste) y Santiago de Cuba (este) con el propósito de destruir la fuerza aérea cubana y restar capacidad de respuesta al desembarco naval.
En 1961, el pueblo cubano combatió victorioso en defensa de la Patria, la independencia y el socialismo. Hace un año, el gobierno de EEUU prometió revertir en éxito la derrota sufrida en Playa Girón. Aquella derrota del imperialismo es irreversible. Cuba sigue en pie», escribió el titular cubano de Exteriores en su cuenta de la red social de Twitter.
Estas acciones estaban incluidas en un proyecto conocido como Operación Pluto, presentado en marzo de 1960 por la CIA y con el beneplácito del presidente estadounidense Dwight Eisenhower (1953-1961).
Los expedicionarios cubanos fueron entrenados en bases militares estadounidenses en Fort Bragg y Norfolk, estado de Virginia (noreste), Fort Myers, Opalocka, y Homestead, en la Florida (sureste), Vieques, en Puerto Rico, y Fort Guly, en Panamá, precisan las fuentes.
Puertos de Guatemala y Nicaragua sirvieron como puntos de salida a las tropas invasoras.
El saldo del enfrentamiento fueron 157 muertos y cientos de heridos por los defensores en la isla, mientras que la Brigada 2506 aportó 89 muertos en combate, 250 heridos y 1.197 prisioneros.
Tras un acuerdo, meses después, los miembros del contingente militar invasor fueron canjeados por U$S 62.3 millones en medicinas y alimentos para niños, y enviados de vuelta a EEUU.