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"La música me hace sentir en casa": Gabo de León y el refugio de las canciones en tiempos inciertos

Gabo De León presentará su nuevo trabajo "Esquimal Tropical Vol.1." el 14 de mayo en El Hormiguero a las 21:30 horas

Por momentos, conversar con Gabo de León es como escuchar una de sus canciones: las ideas parecen desviarse, volver, cruzarse con imágenes inesperadas y terminar desembocando en algo profundamente humano.

En plena presentación de Esquimal Tropical Vol. 1, el músico uruguayo atraviesa una etapa creativa donde conviven la introspección, el movimiento constante y una identidad sonora cada vez más conectada con sus raíces latinoamericanas

Su recorrido artístico estuvo marcado por viajes, mudanzas y una vida repartida entre Uruguay, Argentina y Alemania. Sin embargo, incluso en medio de influencias europeas, búsquedas experimentales y diferentes escenas musicales, hay algo que nunca desapareció de sus composiciones: una pulsión rioplatense y latinoamericana que hoy parece ocupar un lugar central.

En diálogo con Caras y Caretas, Gabo reflexionó sobre la evolución de su obra, la incertidumbre de la vida, el valor del arte como refugio y la necesidad de aceptar las contradicciones humanas como parte de la identidad.

Afiche Gabo De León

—Escuchando este nuevo trabajo da la sensación de que hay una búsqueda mucho más personal y quizás más cercana a lo latinoamericano. ¿Sentís que hoy estás más afirmado en una identidad musical propia?

Gabo De León: —No sé si cambió tanto eso. En realidad, incluso cuando vivía afuera o estaba más influenciado por otras cosas que escuchaba en Alemania o en otros lugares, siempre hubo una pulsión latinoamericana muy fuerte en mi música. Está el candombe, hay ritmos de acá, hay una sensibilidad que siempre estuvo presente. Lo que sí cambia es cómo uno mezcla todo eso.

A mí me cuesta mucho definir estilos. De hecho, creo que lo más difícil es justamente etiquetar la música. En este disco hay una mezcla importante de cosas. Hay elementos muy uruguayos, pero también aparecen ritmos y formas que vienen de otros lugares de Latinoamérica. Y eso me interesa mucho: la mezcla, el cruce, la contaminación entre géneros.

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—Pero sí parece haber una diferencia en el tono emocional. Antes tus canciones podían tener más ironía o cierta distancia, y ahora da la impresión de que hay algo más introspectivo.

Gabo De León: —Puede ser. También tiene que ver con la vida misma. Uno cambia, vive otras experiencias, atraviesa otras pérdidas, otras situaciones. Y eso inevitablemente aparece en las canciones.

Hay temas nuevos que hace diez años probablemente no habría podido escribir. La canción que hice con Mandrake, por ejemplo, habla de cosas inesperadas, habla de la muerte, habla de esa idea de que si el árbol no es flexible, se quiebra. Creo que son canciones que surgen desde el presente, desde cómo veo hoy las cosas.

—¿Sentís que con el tiempo te volviste más escéptico respecto a la vida?

Gabo De León: —Creo que más que escéptico, la vida me fue demostrando que las seguridades son bastante frágiles. Uno da cosas por hechas y después pasa algo inesperado que cambia completamente el panorama.

Eso está muy presente en mis canciones. Incluso cuando hay humor o ironía, siempre aparece esa sensación de que el camino puede torcerse en cualquier momento. Y no sólo por lo que me pasó a mí, sino también viendo las vidas de otras personas. Gente que parecía tener todo resuelto y de pronto enfrenta situaciones totalmente imprevisibles.

Mi propia vida fue bastante cambiante desde muy chico. Entonces para mí el cambio constante casi que es la normalidad. Me cuesta muchísimo planificar a largo plazo. Hay una frase de Silvio Rodríguez que me encanta: “Caminando fue que viví”. Me siento muy identificado con eso.

—En un momento mencionaste que una canción surgió a partir de unos carteles de ruta sobre fauna autóctona. ¿Cómo aparece algo tan cotidiano convertido en una metáfora existencial?

Gabo De León: —Fue muy literal, en realidad. Iba por la ruta y veía esos carteles que dicen “comienza cruce de fauna autóctona” y después más adelante “aquí termina el cruce de fauna autóctona”. Y me causó gracia pensar que los animales supuestamente iban a respetar ese límite, como si dijeran: “Bueno, hasta acá puedo cruzar”.

Entonces pensé que la vida es exactamente así: uno nunca sabe dónde va a aparecer “el animal”, lo inesperado. No hay zonas realmente seguras. Y de ahí nació la canción.

—Sin embargo, a pesar de esas reflexiones sobre la incertidumbre o la muerte, tus canciones no se sienten oscuras.

Gabo De León: —No, para nada. Yo tampoco las siento oscuras. De hecho, creo que tienen bastante luz. Hay introspección, sí, pero también hay algo de aceptación, de movimiento, de seguir adelante.

En Esquimal Tropical hay una búsqueda muy ligada al ritmo, al cuerpo, a cierta energía vital. Incluso las canciones más reflexivas tienen una intención positiva. Me interesa que la música pueda acompañar, generar algo emocional, pero también movimiento.

—¿Cómo describirías musicalmente este nuevo proyecto?

Gabo De León: —Las tres canciones de este primer volumen tienen algo en común desde lo rítmico y desde lo latinoamericano. Hay una mezcla de chacarera con huayno andino, hay una especie de samba rioplatense, y también hay canciones influenciadas por el candombe, aunque no sean estrictamente candombes.

Son ritmos que vienen desde hace muchísimas generaciones y que forman parte de nuestra identidad cultural. Pero a la vez también hay una búsqueda sonora moderna, una intención de trabajar ciertas texturas actuales.

Me gusta pensar que es música latinoamericana contemporánea, atravesada por distintas tradiciones y también por una búsqueda personal.

—El título Esquimal Tropical también parece tener algo conceptual.

Gabo De León: —Sí, totalmente. Me gustaba el juego entre algo más intelectual y algo más vulgar o cotidiano. La idea de “esquimal” suena lejana mientras que “tropical” tiene otra cosa más caótica, más corporal.

En el fondo creo que todos somos eso: una mezcla enorme de historias, contradicciones, deseos y partes distintas que conviven.

Y creo que el arte sirve justamente para aceptar esas contradicciones en vez de esconderlas.

—Hablás mucho de movimiento, de cambios, de tránsito. ¿La música funciona como un punto de estabilidad?

Gabo De León: —Sí, completamente. Para mí la música es un refugio. Es un lugar seguro.

Cuando uno se muda, cambia de país o atraviesa situaciones fuertes, hay pocas cosas que realmente puede llevarse consigo. La música es una de ellas. La lengua también. Son cosas que te acompañan siempre.

Y tocar con otras personas genera además una sensación muy fuerte de hogar. La música me hace sentir en casa.

—También trabajás como docente. ¿Cómo conviven esas dos facetas?

Gabo De León: —Se mezclan bastante. Justo esta entrevista la estoy haciendo después de dar clase en un colegio (risas). Los niños tienen una energía tremenda.

Pero sí, enseñar música también es muy gratificante. Porque de alguna manera uno sigue compartiendo eso que para uno fue tan importante.

—Cuando componés, ¿Pensás en el público o es un proceso totalmente íntimo?

Gabo De León: —En el momento de hacer canciones no pienso en nadie. Es un acto completamente personal y hasta egocéntrico. Creo que si uno empieza a pensar demasiado en cómo va a ser recibido, algo se pierde.

Después sí, cuando llega el momento de grabar, publicar o mostrar el material, aparece la idea del otro. Porque las grabaciones finalmente son para compartir.

Pero la inspiración nace en un lugar muy íntimo.

—¿Qué te gustaría provocar en quien escuche este trabajo?

Gabo De León: —Primero que nada, me gustaría que la gente disfrute las canciones. Que les encuentre algo interesante, algo que los conecte emocionalmente o incluso físicamente, aunque sea mover un poco el pie.

Y después, quizás, que puedan conectar con esa idea de que todos somos más complejos de lo que aparentamos. Que convivimos con contradicciones todo el tiempo y que eso está bien.

La música también sirve para eso: para acompañarnos en medio de todas esas capas que somos.

El presente artístico de Gabo de León parece moverse justamente en esa tensión entre la búsqueda interior y el deseo de encuentro colectivo. Sus canciones hablan de caminos inciertos, de cambios inevitables y de identidades en movimiento, pero también construyen un espacio cálido donde todo eso puede transformarse en ritmo, melodía y refugio.

Podremos verlo en vivo este jueves 14 de mayo, cuando el músico se presente en El Hormiguero para compartir las canciones de Esquimal Tropical Vol. 1 junto al público montevideano.

Las entradas pueden conseguirse a través de este link.

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