Esa persistencia también se sostiene en un ecosistema independiente que ha sido clave en su recorrido, especialmente a través de Feel de Agua, sello y espacio autogestionado donde la música se entiende como práctica compartida antes que como producto. Allí, las canciones parecen desarrollarse con otra temporalidad: menos acelerada, más atenta a lo que muta lentamente.
El sábado 23 de mayo a las 21 horas en El Chamuyo (25 de mayo 591), Excelentes Nadadores volverá a presentarse en vivo con formación completa.
Excelentes-Nadadores Foto_Ignacio_Dansilio
Excelentes-Nadadores Foto_Ignacio_Dansilio
El repertorio estará integrado principalmente por canciones de su próximo disco, previsto para fin de año. Material en tránsito, aún sin forma definitiva, que se presenta antes de cristalizar. En esa decisión hay una lógica particular: exponer el momento en que las canciones todavía están aprendiendo a existir frente a otras formas.
A la misma noche se suma Cosas Raras Pasarán, proyecto montevideano nacido en 2022, que trabaja desde otra sensibilidad dentro del indie local. Su sonido mezcla shoegaze y pop con guitarras que oscilan entre la neblina y la melodía directa. Sus canciones tienen algo de lo lúdico y lo dulce, pero también un borde sutil de incomodidad, como si el brillo pop siempre viniera acompañado de una pequeña fisura.
En escena, esa estética se traduce en un pop que avanza con inmediatez, pero que también deja residuos emocionales. Lo pegadizo y lo extraño conviven sin resolverse del todo. En ese sentido, Cosas Raras Pasarán no funciona como contraste simple, sino como otra forma de insistir en la misma pregunta: qué puede ser hoy una canción dentro de la escena independiente de Montevideo.
La noche en El Chamuyo no propone una síntesis entre ambos universos, sino una coexistencia: lo atmosférico y lo frontal, lo suspendido y lo inmediato, lo que demora en revelarse y lo que aparece de golpe. Dos maneras de acercarse a una misma intuición: la música como experiencia afectiva antes que como categoría.
(El diseño del afiche es obra de Gabriel Ameijenda).
En ese cruce, el espacio mismo se transforma. El Chamuyo deja de ser únicamente una sala para convertirse en un lugar donde distintas temporalidades musicales se rozan, se escuchan y se prueban frente a un público que también forma parte del proceso.
Una noche compartida entre canciones en proceso y pop luminoso, como si algo del futuro del indie montevideano se estuviera ensayando en tiempo real.
Las entradas pueden adquirirse a través de este link.