Guillermo Fernandez - Mate cosido
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Las vidas criollas y tangueras
Con su registro atenorado, clara articulación, fraseo swingueado, Guillermo Fernández promete para este concierto en el Solís la invocación de las muchas vidas del tango. Y especialmente las vidas montevideanas con las que ha tenido íntima relación artística y afectiva, como su querida Olga Delgrossi, Lágrima Ríos, que fue como una abuela para él, o las míticas figuras de Alberto Mastra, Tito Cabano, entre otros.
Sobrevolarán también otras vidas -imposible evitarlas-, que también fueron y vinieron entre ambas costas del Río de la Plata: Julio Sosa, que fue su gran ídolo de la televisión y del tango cuando tenía 7 y pocos años, y luego fue el gran impulsor de su carrera. O Roberto "Polaco" Goyeneche, con quien cantó a dúo en su debut en el legendario programa de televisión Grandes Valores del Tango. O Aníbal "Pichuco" Troilo, su maestro de repertorio, Lucio Demare, Roberto Grela, Alberto Marino. También Ástor Piazzolla, Mariano Mores, Juan D`Arienzo, con los que compartió escenarios en Buenos Aires y en el exterior.
El planteo del espectáculo, sin embargo, no será un panegírico al "museo" del tango, ni un reciclaje de los peluquines de Grandes Valores del Tango. Estas memorias afectivas y musicales serán invocadas como experiencias vigentes, voces y repertorios que vuelven una y otra vez con nuevos enfoques interpretativos, otras tramas sonoras, otros gestos expresivos; serán vidas que refrescan vidas.
Para ello, Guillermo Fernández pondrá la mira en las raíces, en ese tránsito del siglo XIX al XX, cuando las músicas criollas que acompañaron las migraciones desde los territorios interiores de Argentina y Uruguay se fundieron en los arrabales con las músicas que desembarcaron en los puertos.
Eran -y son- los valses, estilos, milongas, que en ese tránsito entre siglos parieron al tango: un proceso de desplazamientos y relocalizaciones sonoras y simbólicas que convirtió a este género en un extenso ecosistema que, pese a la resistencia de académicos y los comisarios de la tradición, sigue alimentándose gracias a la porosidad de sus fronteras estilísticas y así crear otras formas de ver, de escuchar, el presente.
Guillermo Fernández - "Deseo"