Gurí Pescador y la inefable belleza de lo simple
Dirán que la magia no existe, que es pura ficción, un juego con lo imposible, que "abusa" de la imaginación. Entonces, no le llamemos "magia". Pero esto es mera declaración que se esmera en lucir "correcta", "racional". Porque sabemos, sí, que hay algo inefable (que no puede ser dicho, explicado o descrito con palabras, el diccionario dixit), que es contundente, poderoso, cuando el verso funde su vida con ese arte-facto de sonidos que llamamos música. Y también sabemos que alcanza con la voz profunda de Osiris Rodríguez Castillo, ensamblada con una virtuosa a la vez leve guitarra, para que un sauce haga los cuentos de un reino bajo el agua, "donde el pejerrey escucha, y canta el bagre cantor". Es algo tan simple como único: no se necesitan grandes despliegues para rendirnos al mundo fantástico (¿mágico?) de "Gurí pescador".