En otro tramo del comunicado señalan: "En el avance del actual proyecto, de momento lo que vemos es el desmantelamiento de lo mejor que tiene en infraestructura el Secan. Creemos que independientemente de las eventuales virtudes que pueden existir en la centralización de los estudios de los medios del Secan en un mismo predio, en la era de la transformación digital las distancias no perjudican el desarrollo común de estos medios".
En un contexto político agitado por la arremetida del gobierno con un polémico proyecto de Rendición de Cuentas, entre otras medidas que afectan a las empresas públicas, un problemático proyecto de reforma previsional, no es extraño que este traslado de las radios públicas se asocie a un plan de desmantelamiento. De ahí que las discusiones en las redes sociales haya subido de tono, tanto a favor como en contra del oficialismo.
Y era previsible que Gerardo Sotelo, director del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (Secan), entrara en la discusión a través de su cuenta de Twitter. "En Uruguay, los @mediospublicosu avanzan en la realización de un proyecto arquitectónico que permitirá mudar nuestras radios @radiouruguayuy @clasicauy @radioculturauy y @BabelUy al predio de @canal5uruguay en Bulevar Artigas y Colorado", escribió en tono de anuncio triunfalista.
En ese mismo hilo escribió Sotelo: "Por primera vez en su historia, todos los medios públicos estarán juntos (radio, TV y Web) facilitando la creación de productos audiovisuales de forma sinérgica y transmediática, acorde a los tiempos. Nuevos estudios y nuevos desafíos para un gran equipo de profesionales". Y culminó: "Reino Unido, Canadá y Alemania son solo algunos de los países que construyen sus nuevos estudios de radio en contenedores".
Este texto, además, lo acompañó con algunas fotos que, como señaló Sutre, generan algunas confusiones, ya que los estudios a los que alude Sotelo fueron instalaciones temporales, como el de la BBC, que se ve en una de las fotos, que fue montado para la transmisión de los Juegos Olímpicos realizados en Londres en el año 2012. Los estudios principales de esta cadena pública del Reino Unido siguen en la sede que tienen desde el año 1932.
La periodista Silvana Tanzi recabó la opinión de Sotelo para una nota que se publicó en esta jornada en el semanario Búsqueda. En el mismo tono de sus tuits, el director de Secan explicó: "Son estudios de radio con la calidad suficiente como para albergar a nuestros profesionales y cumplir con nuestros cometidos. ¿Qué sentido tendría hacer otra cosa? Es un pensamiento un poco tortuoso. ¿Para qué hacer algo para empeorar la calidad, qué ganaríamos nosotros?".
"Heredamos una organización en la que se viene invirtiendo tecnología desde hace décadas, pero que sustancialmente tenía un desfasaje con la realidad de generación de contenidos audiovisuales de varias décadas. Estaban separados en dos edificios que reproducían la lógica del siglo pasado: radio y televisión. Competían entre sí, rivalizaban, no compartían recursos y esfuerzos y se rifaban el corazón del consumo de medios de los tiempos que corren que son las plataformas digitales", también afirmó Sotelo.
Este tema no está zanjado. Y, ciertamente, sería impensable (o disparatado) tratarlo a través del cruce de opiniones a través de las redes sociales, que lo único que provoca es la proliferación de consignas incendiarias, como las que suele publicar alguna legisladora oficialista. De esos ruidosos enredos nada bueno puede salir.
Lo que queda claro es que falta una instancia para discutir con argumentos técnicos, especializados, la función y los cometidos de las radios públicas y también de la televisión. ¿Cómo debe diseñarse una programación radial o televisiva en este marco? ¿Tiene sentido competir con los mismos conceptos que manejan los canales de televisión, las emisoras de radio y las plataformas digitales del sector privado? ¿Qué tipos de contenidos deben priorizarse en cada uno de los medios oficiales? ¿Cuáles son los lenguajes audiovisuales, radiales, escritos que contribuyen a potenciar esos contenidos? ¿Qué lugar debería ocupar la producción artística local en estos espacios de difusión?
Planteado esto, aunque sea como una breve y desordenada sucesión de preguntas, surge otra interrogante más: ¿el gobierno actual está dispuesto a debatir el tema (o los temas) de los medios públicos trascendiendo los latiguillos propios de una campaña electoral, y las afirmaciones en tono triunfalista que sólo alaban las cualidades de los contenedores?