Semejante empresa, sin embargo, podría convertirse en un imposible: la noticia urge, falleció el saxofonista que se convirtió en ícono de un género, quizás la expresión que, junto al tango, definió la historia musical del siglo veinte. A lo que habría que agregar: Shorter no solo devino sinécdoque del jazz, fue y será la voz creativa e interpretativa que sumó aportes al impulso (más) renovador, a veces incluso salvaje, de esta música; fue el sonido negro, el fraseo virtuosos pero no excedido ni acrobático, sino intenso, de profundidad expresiva; fue la creatividad que transpiró la prolífica tensión entre la tradición y la urgencia en la innovación.
Gracias a los buenos oficios de buscador hegemónico de Internet (ese "que lo sabe todo"), se puede recuperar una entrevista que Shorter concedió a El País de España en el año 2017. Allí plantea una idea que, quizás, lo sintetice todo: “La pregunta que siempre me hice a la hora de crear es: ¿qué falta en la humanidad? El mundo se rige por lo popular, y ese camino siempre está abarrotado, lleno de gente que no va a ningún sitio. Yo elegí tomar el camino menos transitado, porque ese es el camino del explorador”.
Y aunque suene reiterativo: Shorter fue efectivamente un explorador, el saxofonista, el compositor, que estuvo en algunos de los discos clave del bebop y otros subgéneros, en los descubrimientos de los sonidos eléctricos, en las innovaciones formales y estructurales en la dispersión de lenguajes del género, en las productivas interacciones con otras expresiones de las músicas populares. El señor del saxo estuvo ahí y fue un jugador clave para que los ensambles con otras figuras funcionaran de forma única.
Entonces está claro: aunque el cuerpo se vaya, esa música se confirma como inmortal. Si no lo cree, aquí quedan un par de pruebas.
WAYNE SHORTER QUARTET live in Bonn (2014)
Herbie Hancock, Wayne Shorter, Dave Holland, and Brian Blade - Full Concert (OFFICIAL)