«Tras un mes de actividades militares, sus bajas ascendieron a unas 30.000 personas, de ellas más de 14.000 murieron y unas 16.000 resultaron heridas», dijo.
Rudskói recordó que al comienzo de la operación, las Fuerzas Armadas de Ucrania, junto con la Guardia Nacional, contaban con 260.200 militares.
Enfatizó que las pérdidas están compensadas por individuos movilizados y por personal de las tropas de defensa territorial que carecen de la formación necesaria, lo que aumenta el riesgo de sufrir grandes pérdidas.
Según el oficial, las Fuerzas Armadas de Ucrania que luchan en Donbás perdieron unos 7.000 combatientes, lo que representa el 26% de todos sus efectivos.
Además, Rudskói advirtió que los mercenarios extranjeros en Ucrania serán «destruidos sin piedad».
Las Fuerzas Armadas rusas, indicó, sugieren que los militares ucranianos depongan las armas y se dirijan a sus puntos de despliegue permanente para evitar víctimas innecesarias.
Asimismo, destacó que más de 23.000 voluntarios de 37 países expresaron su disposición a combatir del lado de las repúblicas de Donbás.
«Más de 23.000 ciudadanos extranjeros de 37 países declararon su disposición a combatir del lado de las repúblicas populares», informó.
No obstante, indicó que las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk rechazaron tal ayuda por tener «suficientes fuerzas y recursos».
Además informó que el Ministerio de Defensa «recibe muchas solicitudes de ciudadanos rusos que desean participar en la operación militar especial».