Cuentan que Alves y Márcia Suzuki, amiga y brazo derecho de la ministra, “se presentaron como misioneras en la aldea. Se dijeron preocupadas por la salud bucal de la niña”.
«Dijo que la iba a mandar de vuelta”, recueda su abuela. Pero nunca volvió.
Relata la revista que la ministra se puso «a disposición para responder a las preguntas (…) sobre nuestros niños, sobre mi hija y sobre las familias». «No tenemos nada que esconder”, dijo. “Pero insisto: traten todo con la mirada especial para estos pueblos, para las madres y niños que sufren «, afirmó, vía WhatsApp”, según el artículo.
Se niega a entrevistas
No obstante, en Brasilia se negó a dar entrevistas y respondió sólo parcialmente a un cuestionario de la revista. «Todos los derechos de Lulu Kamayurá fueron observados. Ninguna ley fue violada. La familia biológica de ella la visita regularmente”, respondió la funcionaria según señala el artículo.
«Preguntamos por qué Damaris no devolvió a la niña a la aldea después del tratamiento”, dice Época. Y la respuesta fue: «Lulu Kamayurá ya regresó a la aldea. Ella dejó el lugar con la familia y jamás perdió contacto con sus familiares biológicos”.
Sin embargo, la pregunta sobre no haber adoptado formalmente Lulu fue ignorada, afirma Época. La asesoría de la ministra dice que la ministra conoció a Lulu en Brasilia, y no en la aldea.
La tapa de la revista Época que revela la mentira de la ministra de la Mujer y la Familia.