Muñoz explicó que inmediatamente de sus comentarios se había comunicado con Coates y Eguren para hacerle llegar las disculpas al jugador venezolano.
La tensión se intensificó cuando Perchman le sugirió a Muñoz que su postura crítica se debía a un "enfrentamiento deportivo" entre ambos. Esta afirmación desató la rápida reacción del periodista, quien la calificó de "falta de respeto" y defendió su trayectoria de 33 años en el periodismo, negando ser hincha de algún equipo. "Me estás diciendo una cosa respecto de mi sentimiento futbolístico que es mentira y que no te la voy a aceptar", sentenció Muñoz.
Acusaciones mutuas y el "fetiche" de la polémica
El intercambio no se detuvo ahí. Perchman insistió en que Muñoz tiene un "fetiche" con él, refiriéndose a su constante crítica. Muñoz, por su parte, argumentó que sus salidas publicas generan "inestabilidad institucional" por la constante necesidad del dirigente de hablar en todos lados. "Es más, acá estás hablando porque vos pediste la nota", le recordó el periodista.
En el cruce Perchman defendió su gestión recordando el respaldo de la gente en las últimas elecciones del club. "La gente hace ocho meses lo juzgó acá y nos dio ganador al grupo nuestro", afirmó, y concluyó sugiriéndole a Muñoz que había adoptado un apodo de "canciller", insinuando que se cree un diplomático.
Más adelante, la tensión pareció bajar y Muñoz terminó diciéndole a Perchman de tomar un café para explicarle que sus posturas no tienen que ver con enfrentamientos personales ni deportivos.
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