El presidente no eludió responsabilidades, admitiendo errores propios, del técnico y de los jugadores que costaron puntos clave en el Torneo Apertura y la Copa Libertadores. Sin embargo, pidió perspectiva a la hinchada recordando los éxitos de los últimos tres meses como lo fueron la obtención de la Supercopa, el triunfo en el Parque Central y el partido que disputaron en Colombia por la Copa Libertadores.
Pensando en el futuro
Ruglio fue claro al establecer que la estabilidad del proyecto no dependerá de los resultados inmediatos contra Wanderers o el próximo partido en Brasil. Su objetivo está fijado en los 40 días restantes antes del parate por el Mundial, periodo que utilizará para intentar revertir la situación deportiva antes de realizar correcciones profundas durante los meses de junio y julio.
"De esta situación salimos todos juntos, aguantando las merecidas críticas de nuestra gente y trabajando juntos", concluyó el mandatario, buscando cerrar filas y evitar que el debate público genere "caos" dentro de la institución de cara a la definición de la Tabla Anual y la fase de grupos de la Copa.