Como consecuencia de esta omisión administrativa, el plantel dirigido por Marcelo Bielsa debió permanecer en el Complejo Mayakoba, en Cancún, a la espera de una solución. Mientras tanto, funcionarios del organismo rector del fútbol mundial iniciaron gestiones urgentes para regularizar la situación y obtener el permiso correspondiente.
De acuerdo con la información divulgada, el trámite podría demandar varias horas, motivo por el cual fue necesario contratar una nueva aeronave para trasladar a la delegación. Se espera que el plantel arribe a Miami durante la noche, una vez completados todos los requisitos exigidos por las autoridades estadounidenses.
La demora obligó además a modificar la agenda oficial de la selección. Quedó suspendida la conferencia de prensa que iban a brindar Bielsa y el capitán José María Giménez en el Hard Rock Stadium, actividad que formaba parte del cronograma previo a la competencia.
El episodio genera sorpresa debido a que se trata de un traslado internacional organizado en el marco de una competición de primer nivel, donde habitualmente los aspectos logísticos y administrativos son coordinados con meses de antelación. Sin embargo, una gestión pendiente fue suficiente para paralizar el viaje de toda la delegación uruguaya cuando el embarque ya estaba prácticamente concluido.
Confianza en Uruguay
Más allá del contratiempo, desde el entorno de la selección existe confianza en que la situación quedará resuelta en las próximas horas y no afectará la preparación deportiva del equipo. No obstante, el incidente deja en evidencia cómo un error burocrático puede alterar significativamente la planificación de una delegación de élite y obligar a reprogramar actividades oficiales en cuestión de minutos