La crisis finalizó con un discurso considerado histórico de Alfonsín ante la multitud reunida en la Plaza de Mayo, en el que dijo: «¡Felices Pascuas (…) la casa está en orden y no hay sangre en la Argentina!».
Sin embargo otros dos levantamientos carapintadas se realizaron en enero y diciembre de 1988 y el último se realizó en 1990.
Se resfrían allá, estornudamos acá.
El año de los juicios a los militares en argentina en 1985, coincidió con la flamante restauración democrática en Uruguay.
A la solicitud de organizaciones de derechos humanos y el arco democrático de abordar el tema de las responsabilidad de los militares en la violación de los Derechos Humanos, el entonces Presidente Julio María Sanguinetti respondió con la famosa frase : "no se puede tener ojos en la nuca", argumentando que Uruguay no debía ni podía emular lo que estaba haciendo la Justicia Argentina.
Impulsó el "Cambio en Paz" y con mayorías parlamentarias consagró la Ley de Impunidad, ley votada en diciembre de 1986.
Unos meses antes "el secreto militar" fue una figura impuesta por el Gral. Hugo Medina conocido por su frase "Las citaciones están guardadas en mi caja fuerte", en referencia al episodio en el que Medina, como Comandante en Jefe amparó a los militares citados por violaciones a los derechos humanos, en su actitud de no responder al llamado de la Justicia.