En cuanto a la inserción laboral, el 77% de las personas migrantes trabaja en relación de dependencia y el 23% lo hace de forma autónoma. Mientras los ciudadanos argentinos y brasileños presentan una mayor presencia en el trabajo independiente, los venezolanos y cubanos se desempeñan mayoritariamente como trabajadores dependientes.
El estudio también señala que más del 77% de los aportes al sistema previsional se realizan a través de la rama de Industria y Comercio, aunque la inserción laboral de la población migrante es “diversa” e incluye actividades como “comercio, construcción, enseñanza, turismo, trabajo doméstico y agro”.
La investigación advierte además que, aunque los niveles de informalidad son similares a los de la población nativa, “las personas migrantes trabajan más horas y persisten brechas de género que dificultan la inserción laboral de las mujeres”. Asimismo, cerca de la mitad cuenta con formación terciaria, aunque existe un desajuste entre su nivel de calificación y las tareas que efectivamente desempeñan.
Trabajo territorial
En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas -que se conmemora cada 30 de julio- la integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y responsable de la Comisión de Migrantes, Laura Martínez, sostuvo que la central sindical viene “fortaleciendo su trabajo político y territorial para acompañar a la población migrante, acercarle información sobre sus derechos e incorporarla a la organización sindical”.
En ese marco, explicó que el PIT-CNT participa en un ámbito tripartito coordinado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), junto con las cámaras de la industria y del comercio y la Unidad de Migración del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, desde donde se impulsan “iniciativas orientadas a fortalecer las políticas públicas sobre migración y a mejorar el conocimiento sobre la realidad de esta población”. El objetivo del ámbito tripartito es "fortalecer la cooperación entre los actores y promover la integración y el trabajo decente".
Martínez dijo que una de las principales líneas de acción de la Comisión de Migrantes consiste en “salir periódicamente a distintos puntos del territorio, tanto en Montevideo como en el interior del país, donde existe mayor concentración de personas migrantes”. Allí se distribuye información sobre “derechos laborales, seguridad social y organización sindical, al tiempo que se brinda orientación y se realizan derivaciones cuando se detectan situaciones de vulnerabilidad”.
La dirigente sindical explicó que, cuando una persona migrante manifiesta interés en organizarse sindicalmente, “el PIT-CNT la pone en contacto con el sindicato correspondiente y realiza un seguimiento de cada caso para facilitar su integración y garantizar el acceso a los derechos laborales y sociales”.
Otro de los ejes centrales del trabajo de la central sindical es la “prevención de la trata de personas con fines de explotación laboral”. En ese sentido, Martínez recordó que “el PIT-CNT desarrolla instancias de capacitación para dirigentes sindicales con el objetivo de identificar situaciones de explotación”, un delito que calificó como una forma de “esclavitud moderna” y que, señaló, “continúa estando profundamente invisibilizado”.
Recordó los recientes casos detectados en las canteras de Artigas y en una empresa citrícola de Paysandú, donde decenas de trabajadores migrantes fueron sometidos a condiciones de “explotación laboral”, y sostuvo que esas situaciones demuestran la necesidad de “reforzar los mecanismos de prevención, denuncia y protección”.
Martínez también afirmó que la central integra la Red de Apoyo a la Movilidad Humana, espacio que reúne a organizaciones sociales y representantes de distintas comunidades migrantes. A partir del diálogo con esas organizaciones, explicó, “surgió con claridad que el racismo y la xenofobia constituyen hoy una de las principales preocupaciones de quienes llegan al país”.
Frente a esa realidad, el PIT-CNT asumió el compromiso de promover “campañas de sensibilización” tanto hacia la interna del movimiento sindical como en la sociedad en su conjunto. “No somos hipócritas; asumimos que en Uruguay existen expresiones de racismo y xenofobia y creemos que hay que enfrentarlas con formación, información y organización”, sostuvo.
La dirigente señaló además que “muchos de los prejuicios hacia la migración responden al desconocimiento y que el contacto directo con vecinos y vecinas durante las recorridas territoriales permite generar espacios de diálogo y desmontar discursos de odio que no tienen sustento en la realidad”.
Martínez sostuvo que Uruguay necesita “integrar plenamente a la población migrante como parte de una estrategia de desarrollo con trabajo de calidad y justicia social”.
En un país con baja natalidad y envejecimiento demográfico, afirmó que las personas migrantes “aportan conocimientos, experiencia y capacidades que constituyen un valor para el desarrollo nacional si existen políticas públicas y un compromiso responsable de todos los actores”.
En ese sentido, advirtió que muchas mujeres, niños y niñas migrantes “continúan expuestos a la vulneración de sus derechos cuando no logran una integración efectiva”. Por ello, afirmó que la migración debe abordarse desde una perspectiva “profundamente humanitaria y de derechos humanos, rechazando los discursos de odio y cualquier intento de instalar la idea de que existen personas de ‘primera’ y de ‘segunda’ categoría”.
Para la dirigente, incorporar esta realidad a la agenda sindical implica asumirla con la misma centralidad que otros temas estratégicos para el movimiento obrero, como la perspectiva de género, la defensa de los derechos humanos y el trabajo decente. “Es un desafío que no podemos seguir postergando y que forma parte de las transformaciones que el PIT-CNT entiende necesarias para construir una sociedad más justa e inclusiva”, puntualizó.