Inzaurralde había estudiado magisterio e integraba la Federación Uruguaya de Maestros (FUM). Por su militancia cayó detenido en 1969. Tras ser liberado viajó a Chile y después se asentó en Lanús, en el Gran Buenos Aires. Fue uno de los fundadores del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), que sufrió tanto la represión antes como después del golpe del 24 de marzo de 1976. Los militantes del PVP fueron uno de los blancos de los represores de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) que actuaban en Automotores Orletti.
Después de una seguidilla de caídas, Inzaurralde y Santana habían quedado como responsables del PVP y viajaron hacia Asunción, Paraguay, para conseguir documentación que les permitiera a los compañeros que aun estaban en Buenos Aires salir del país. Allá se encontraron con José Luis Nell (padre), que se había asentado en la capital paraguaya para oficiar de enlace con los militantes.
Landi y Logoluso se fueron de Buenos Aires escapando de la persecución que incluso alcanzó a su familia. Primero viajaron a Misiones. Después, siguieron hasta Asunción. Todos fueron detenidos el 29 de marzo de 1977. En Paraguay, fueron torturados por integrantes de la Policía Federal Argentina (PFA) –Coordinación Federal– y de la SIDE. Los dos organismos se ocupaban de la persecución de los militantes que venían de los países vecinos. Los testimonios también indican que hubo oficiales de los servicios de inteligencia uruguayos.
El avión, prueba material de ese traslado que muestra cómo el Plan Cóndor permitía la circulación no solo de información sino de secuestrados, se encuentra en el Uruguay. La información fue aportada por la abogada Flavia Fernández Brozzi y su colega Rodolfo Yanzón, integrantes de la querella Kaos, ante el juzgado federal de Daniel Rafecas, que investiga lo sucedido en los centros clandestinos conocidos como Atlético, Banco y Olimpo (ABO). La presentación también se hizo ante el tribunal que está a cargo del juicio ABO V.
La información surge de un minucioso trabajo de reconstrucción que llevó adelante el ilustrador Santana Camargo. Él detectó que el Hawker Siddeley HS-125 modelo 400B con códigos de identificación 5-T-30 y 25251 que la Armada registró con la matrícula 0653 –que luego en los años ‘80 pasó a manos de privados– se encontraba en el aeropuerto internacional Angel Adami de Montevideo, conocido como el aeropuerto de Melilla.”En mal estado, pero en una sola pieza”, escribió Santana Camargo en un informe que presentaron Fernández Brozzi y Yanzón.