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Mujer declarada clínicamente muerta afirma haber vivido cinco años en una "línea temporal paralela"

Tras un paro cardíaco y más de diez minutos sin signos vitales, una mujer mexicana asegura haber experimentado cinco años en una "línea temporal paralela".

Lo que para el equipo médico fue una tromboembolia pulmonar bilateral fulminante, para Rubi Rolgue, estudiante de medicina de 24 años, marcó el inicio de una experiencia que hoy plantea interrogantes sobre la conciencia y la percepción del tiempo. En abril de 2025, la joven fue declarada clínicamente muerta durante más de diez minutos. Sin embargo, el testimonio de la mujer describe un fenómeno que, según afirma, se extendió por cinco años en una "línea temporal paralela".

El episodio comenzó con síntomas graves, pérdida de movilidad en las piernas y una dificultad respiratoria progresiva. Al ingresar al hospital, su saturación de oxígeno había descendido al 65%, un nivel crítico. Horas más tarde, sufrió un paro cardíaco prolongado. Los registros médicos indicaron ausencia de actividad cardíaca y signos compatibles con muerte cerebral, lo que llevó a los especialistas a comunicar a la familia un pronóstico irreversible.

Conciencia activa

Mientras su cuerpo permanecía sin respuesta en la camilla, Rubi sostiene que su conciencia continuó activa. En su relato, describe una transición sin interrupciones hacia lo que percibió como una continuidad de su vida cotidiana. Asegura haber vivido desde 2025 hasta 2030 en un entorno coherente y estable, donde mantuvo vínculos personales y laborales.

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Según su testimonio, esa realidad presentaba diferencias notables respecto al presente, una sociedad con mayor desarrollo tecnológico, pero con menor dependencia de los teléfonos móviles. “Mi vida simplemente pareció continuar... el paso del tiempo era natural”, relató.

Durante ese período, afirma haber atravesado experiencias complejas, incluyendo problemas de salud que la llevaron a ser hospitalizada dentro de esa misma dimensión. El retorno, según describe, ocurrió de forma abrupta, a través de una especie de “túnel” acompañado de imágenes perturbadoras, hasta recuperar la conciencia en el presente.

Experiencias cercanas a la muerte

El regreso no fue inmediato ni sencillo. Tras recuperar signos vitales, permaneció en coma durante un mes. Al despertar, presentaba secuelas neurológicas que afectaban su capacidad de hablar y moverse. Sin embargo, el mayor impacto fue psicológico, la percepción de un desajuste temporal. Relata haber visto a su hermano con una edad significativamente menor a la que recordaba en su experiencia hasta 2030.

Actualmente, tras un proceso de rehabilitación, Rubi comparte su historia como un evento que, asegura, transformó su comprensión de la existencia. Aunque reconoce que lo vivido no corresponde a la realidad física verificable, descarta que se trate de una simple alucinación.

Su caso se suma a otros testimonios de experiencias cercanas a la muerte, un fenómeno que continúa siendo objeto de estudio en neurología y ciencias cognitivas. Para la joven, la conclusión trasciende lo clínico: “La muerte no es un muro, sino una puerta a una vida que nunca termina realmente”.

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