El síndrome de Down fue descubierto en el año 1959. Actualmente se calcula que afecta a uno de cada 733 niños nacidos. Este síndrome también es conocido como trisomía 21, y se basa en un desorden de cromosomas que afecta características físicas, así como a estilos de aprendizaje, entre varios factores de diferente importancia.
Es fundamental conocer la condición de los en lo posible antes del nacimientos para lo que existen varios estudios que raramente fallan. Este conocimiento previo aumenta la posibilidad de supervivencia de los bebés ya que en muchos casos existen patologías agregadas, así como una calidad de vida a futuro muy superior, retirando el miedo de los padres y de toda la familia, lo que debe extenderse a la sociedad en su conjunto.
La razón del porqué se celebra el 21 de marzo es por la trisomía 21/3, ya que cuando el óvulo y el esperma se unen para formar el óvulo fertilizado, tres (en lugar de dos) cromosomas 21 son presentes. Los tres números se unen el 21 de Marzo apostando siempre a una mayor concienciación social que apueste a la inclusión de quienes suelen derramar afecto y enseñarnos mucho más de lo que nosotros logramos que aprendan.
Intentando concienciar a la población sobre este tema, la Asociación Francesa para la Investigación de la Trisomía 21 creó, en el año 2005, un día para recordar este síndrome que se celebra desde el 2011, tal como reconoció la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Uno de los objetivos de la celebración de esta jornada es que se fomenten los valores, dignidad e independencia de las personas que tienen el síndrome de Down. Se quiere impulsar la igualdad, el bienestar y la inclusión de las mismas.
Desde que se celebra, en 2011, cada año el 21 de marzo, los países miembros y organizaciones de las Naciones Unidas, como otras organizaciones internacionales, no gubernamentales y empresas privadas, aportan soluciones para buscar, entre todos, mayores esfuerzos para la investigación y especialmente la concienciación pública de este tema.
Se estima que casi el 85% de los bebés con síndrome de Down sobreviven un año y 50% de ellos vivirán más que 50 años.
Las causas de llegar a este mundo con la trisomía no están completamente claras.Se supone que la avanzada edad de los padres constituye un factor de riesgo, pero personas jóvenes también pueden tener hijos con este problema que si bien se considera una discapacidad, todos tenemos alguna con la que debemos convivir y eso no significa que no podamos vivir con plenitud.
En algún tiempo se consideró la edad de la madre como un factor de riesgo pero recientes investigaciones consideran que podría deberse el envejecimiento de los espermatozoides.
Las personas con síndrome de Down pueden tener una vida plena pero es imprescindible brindarles una atención importante y mayor dedicación desde el momento de su nacimiento con el fin de lograr que desarrollen al máximo todas sus capacidades las que siempre son mayores que cualquiera de las limitaciones las cuales parten en muchos casos de la mirada de los otros con lo que el primer flagelo a combatir es la ignorancia, sabiendo que el mundo es un espacio para compartir “sin dejar a nadie atrás”.