Esto significará “tomar medidas preventivas para no dejar al país paralizado en caso de medidas gremiales radicales, y apoyarse en la legislación aplicable para desalentar acciones que no correspondan con lo que la ley permite”.
Puso como ejemplo del camino a recorrer, “la durísima huelga de meses que tuvo que soportar (y vencer) el gobierno de Thatcher en los años 80 en el Reino Unido para que el sindicato minero diera el brazo a torcer, y se pudieran así enfrentar reformas estructurales en la energía de ese país”
La clave en Uruguay, según el diario El País es “terminar de una vez por todas con el monopolio de Ancap que tanto daño le hace al Uruguay entero”..
«Para dar una “gran batalla” hay que tener mucho coraje político. No solamente porque el sindicalismo izquierdista radical hará todo lo posible para desestabilizar la economía si ve que realmente puede llegar a perder poder de decisión en Ancap. Sino porque el FA preferirá siempre apoyar a ese sindicalismo desmedido, antes que defender la legitimidad de conducción del rumbo político centrado en el directorio del ente», concluye el editorial.