El Ejército kazajo asumió posiciones en el centro de la ciudad de Almaty en medio de las violentas protestas. Actualmente, se desarrolla en la ciudad una “operación antiterrorista” y toda la república se declaró en estado de emergencia.
Por su parte, Rusia considera que las protestas en Kazajistán son originados en el extranjero con el objetivo de socavar la seguridad.
De acuerdo con la portavoz de la Cancillería del país euroasiático, Moscú considera que los hechos son un intento de conspiración originado en el extranjero de “utilizar grupos de personas armadas y entrenadas para socavar por la fuerza la seguridad y la integridad del Estado” kazajo, dijo.
La diplomática apuntó que Moscú tiene interés en que el país retome la vida normal lo antes posible.
Kazajistán vive una ola de protestas desde comienzos de este año, pues los residentes de las ciudades Zhanaozen y Aktau, ubicados en la región petrolera de Mangistau, se lanzaron a protestar contra el doble aumento de los precios del gas licuado de petróleo que se emplea de combustible para autos. Días más tarde se extendieron los disturbios en todo el país.
De igual forma, el presidente Kassym-Jomart Tokayev, instruyó que se introdujera una regulación estatal de precios al combustible por seis meses, destituyó al Gobierno y encabezó el Consejo de Seguridad que previamente lideraba el primer jefe de la República, Nursultan Nazarbayev.