La posición opuesta está quedando como una una visión cada vez más anticuada. Siguiendo Rodrik, quien defiende que si bien en general los principales economistas han respondido a la política industrial con una hostilidad instintiva desde al menos la década de 1970, las cosas han ido cambiando rápidamente debido a la nueva investigación académica, que está menos impulsada por la hostilidad ideológica hacia la intervención del gobierno y está mejor basada en criterios rigurosos y la aplicación de métodos empíricos.
Es una nueva etapa en el estudio económico, en la que vale la pena profundizar: “Esta cosecha reciente de investigación -sostiene Rodrik- proporciona evidencia más fidedigna sobre cómo funciona realmente la política industrial, mejorando la calidad de los debates que en el pasado arrojaron más calor que luz sobre el tema. Y la comprensión más matizada y contextual de los investigadores de tales políticas produce una evaluación generalmente más positiva”
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En el pasado, los economistas que evaluaban el desempeño de las políticas industriales a menudo se centraban en indicadores como los aranceles de importación, capturando solo dimensiones limitadas de tales medidas y combinando sus objetivos con otros. Una nueva generación de proyectos de investigación ha adoptado un enfoque más productivo y llega a conclusiones muy diferentes.
En este contexto es que se identifican un conjunto de realidades y consensos en los que se vuelve al interés por las políticas de corte industrial, en la medida que se requieren esfuerzos de intervención y de inversión publica para orientar y apalancar la inversion, apoyar la transición verde y generar el desarrollo de sectores y actividades estrategicas, asi como fomentar la mano de obra calificada.
El propio Rodrik que ya hace bastante tiempo identificó una serie de tendencias que han contribuido a este renovado interés por políticas gubernamentales proactivas. Las políticas de corte industrialista son herramientas importante, que han sido identificadas como necesarias en los contextos internacionales actuales y ante una geopolítica compleja dispuesta para apalancar y acelerar las transiciones económicas ecológicas y digitales.