Pero ya que estamos en esta pregunta tramposa, que busca desviar la mirada del verdadero problema, hay que aprovechar para señalar que en Uruguay la economía crece, a la par que los trabajadores pierden salario, por lo que se está produciendo una distribución cada vez más desigual de la riqueza que se genera; entonces, la respuesta inmediata a la pregunta presidencial es: se financia haciendo que los malla oro ganen un poco menos y redistribuyendo hacia las grandes mayorías que son los que mueven la rueda de este país. En suma, se financia retrocediendo en la avaricia de un gobierno de clase que gobierna para satisfacer a los más ricos, y asumiendo que presidir un país supone tomar medidas que favorezcan a los que más lo necesitan y no solo a los que ya tienen todo.
Este primero de mayo, seguramente la clase trabajadora le va a proponer conceptualmente esto mismo al sistema político. Y seguramente también el gobierno nuevamente optará por ignorarla, como viene haciendo desde el día que asumió rodeado de una cantidad de espectros de ultraderecha sudamericana que, o bien ya no gobiernan o están a meses de perder sus mandatos a manos de la izquierda, como el caso de Iván Duque en Colombia y Jair Bolsonaro en Brasil.
En la propia coalición ya hay varios sectores que se dieron cuenta de que la política económica de Lacalle Pou, Arbeleche y Alfie va a conducir a Uruguay a una desgracia social y al proyecto político conservador a la derrota. Estos miembros más avisados de la bancada del gobierno tiran propuestas, hacen muros y campaña, anticipando la fractura insoslayable de la coalición gobernante cuando llegue el momento de la diferenciación final, pero mientras tanto sus voces y protestas se quedan en eso, en voces y pequeñas protestas en el seno de un gobierno al que acompañan in totum. No van a estar los coaligados del lado de la lucha popular y es evidente que sin lucha popular, el retroceso que hemos experimentado en calidad de vida seguirá acentuándose. El gobierno no tiene respuestas para eso porque no está dispuesto a apartarse de su propósito regresivo. Vinieron a eso y eso están haciendo. Es bueno que el Frente Amplio asuma su papel de conducción y representación activa de los intereses de la mayoría. Porque la lucha social se tiene que saldar electoralmente y este gobierno va a pretender acallar la protesta y reprimirla, pero lo que no va a poder hacer es evitar que en las urnas la gente haga tronar el escarmiento.