El caso Cardama y la responsabilidad de Javier García
Todo el mundo se pregunta por qué el exministro García y, presuntamente, el expresidente Lacalle Pou se empecinaron en asignar la obra a Cardama que lleva más de cien años haciendo otras cosas
Ahora que se sabe que era trucha la garantía de fiel cumplimiento del EuroCommerce Bank de Inglaterra que presentó el astillero Cardama —completamente fuera de fecha— ante el Estado uruguayo cuando se le contrató para construir los dos patrulleros oceánicos; ahora que se sabe que era trucho el propio EuroCommerce Bank en sí mismo y que era trucha su dirección en Londres —que correspondía a una inmobiliaria— y que era trucha la firma del notario español que se presentó en el “acta de manifestación” junto con la garantía, y que es trucho —de acuerdo a los técnicos del Ministerio— el invocado porcentaje de 60 % de avance de la construcción del primero de los barcos, no queda otra que suponer que es trucho todo lo antecedente y es altamente probable que sea trucho todo lo posterior, incluyendo fechas de entregas, calidad de la obra, adecuación técnica, prestaciones prometidas y el largo etcétera que podamos imaginar de lo que involucra un contrato de esta naturaleza por un par de navíos militares entre un Estado de ingenuos —cuando menos— y una empresa inescrupulosa.